Santuario de Santa Victoria en Monteleone Sabino: el santuario románico con espacios hipogeos
En las laderas del Colle Foro, en la antigua Trebula Mutuesca, se alza el santuario de Santa Victoria: se trata de uno de los testimonios románicos más relevantes de la Sabina, construido en el lugar donde la joven noble romana fue martirizada a mediados del siglo III durante las persecuciones de Decio. El primer registro documental data del año 817, cuando el papa Esteban IV confirmó la propiedad a la abadía de Farfa. El edificio actual es fruto de la reconstrucción de los siglos XI-XII y de las restauraciones del siglo XV realizadas por los Orsini.
La leyenda del dragón
Según la Passio del siglo V, Victoria ahuyentó a un dragón que aterrorizaba a la comunidad, convirtiendo a los habitantes al cristianismo. El dragón se interpreta como una metáfora del paganismo local: quizás el culto a la diosa Angitia, representada con serpientes. Al rechazar la adoración de Diana, la joven fue apuñalada. Cuenta la tradición que sus reliquias fueron trasladadas y posteriormente distribuidas por varios lugares, entre ellos Subiaco y Bagnoregio.
El interior y las catacumbas
La iglesia presenta tres naves, un campanario con ventanas ajimezadas y una fachada de mármol y piedra con materiales reutilizados (spolia). En la nave central hay un pozo de agua devocional; en el presbiterio, un ciborio sobre columnas de mármol. Desde la entrada de la nave derecha se desciende a las catacumbas: sepulcros excavados en la roca, un sarcófago estrigilado y un arcosolio decorado con un fresco de la mártir. Dos epígrafes del obispo Dodone conmemoran las consagraciones de la iglesia.