Fuente de San Remigio: el descanso de los romanos en la Vía Apia con vistas al golfo de Gaeta
En la Vía Apia, cerca de Formia, existe un lugar que cuenta historias de hace dos mil años. No se trata de un templo, sino de una fuente: la fuente de San Remigio. Imagínense a los viajeros romanos, cansados y sofocados por el calor, deteniéndose aquí no solo para beber agua fresca, sino también para disfrutar de un espectáculo único: las impresionantes vistas al golfo de Gaeta.
La fuente del Sol y de la Luna
No era una fuente cualquiera: el agua brotaba de dos mascarones esculpidos, uno que representaba el sol y el otro la luna. Un símbolo poderoso: el día y la noche, el tiempo que fluye sin cesar, igual que el agua. Un ingenioso sistema de balsas en la parte superior garantizaba un flujo constante, una pequeña maravilla de ingeniería hidráulica romana que funcionó hasta los años sesenta.
Una parada con vistas
Su función era práctica: ofrecer descanso a las personas y los animales que viajaban por una de las carreteras más importantes del mundo antiguo. No obstante, su ubicación también la hacía especial, ya que se encuentra en un tramo original de la Vía Appia, con sus adoquines de basalto, y ofrece una amplia vista de todo el golfo, hasta el gran mausoleo de Planco que domina el monte Orlando. Era una parada que reanimaba tanto el cuerpo como la vista.
Su nombre moderno proviene de la cercana iglesia de San Remigio, construida en 1490, pero su alma sigue siendo la de un preciado punto de descanso en la gran calzada romana.