Castillo de Mola en Formia: la fortaleza angevina construida sobre termas romanas
En Formia, la maciza torre del castello de Mola domina el casco antiguo. No obstante, su secreto más fascinante no se encuentra en lo alto, sino bajo sus propios cimientos. De hecho, esta fortaleza medieval se asienta directamente sobre los restos de un antiguo complejo termal romano, que es posible admirar hoy en día a través de un suelo de cristal.
Una fortaleza con vistas al mar
Construido en el año 1289 por orden de Carlos II de Anjou, el castillo era un puesto militar avanzado para la defensa de Gaeta. Se trataba de una torre cilíndrica de 27 metros de altura, rodeada de imponentes murallas con dos puertas, una orientada hacia tierra y otra hacia el mar para el abastecimiento. En su interior, el castillo era una pequeña ciudad fortificada. En la planta baja vivían los soldados, entre establos y cocinas, mientras que el piso superior era la residencia del castellano y su familia. Había incluso una capilla dedicada a san Miguel Arcángel.
Caminar sobre la historia
La verdadera magia del castillo, sin embargo, se revela al mirar hacia abajo. Un moderno suelo de cristal permite caminar suspendido sobre la historia, contemplando los restos del calidarium y del frigidarium de las termas romanas sobre las que se construyó el castillo. Tras siglos bajo el control de los Caetani, el castillo fue abandonado, sufrió daños durante la guerra y finalmente fue recuperado, enriquecido con un maravilloso portal renacentista procedente de Gaeta.
El castillo ha sido restaurado y donado a la ciudad de Formia. La visita es una experiencia única que une la Edad Media y la Antigüedad romana.