La cartuja de Trisulti en Collepardo: ocho siglos de silencio entre hierbas, frescos y montañas
A 825 metros de altitud, inmersa en los robledales de la Selva d'Ecio en los montes Hérnicos, la Certosa di Trisulti (cartuja de Trisulti) es uno de los monasterios más evocadores del centro de Italia. Declarada monumento nacional en 1879, fue fundada en 1204 por voluntad del papa Inocencio III y confiada a los cartujos, que la habitaron durante más de 700 años. En 1947 pasó a manos de los cistercienses de Casamari. El nombre deriva del latín tres saltibus: tres pasos que conducen hacia los Abruzos, Roma y el sur.
La farmacia con frescos
La joya de la cartuja es su antigua farmacia del siglo XVIII, donde los monjes preparaban medicamentos y elixires con las hierbas recogidas en los montes. Las bóvedas de crucería fueron decoradas en estilo pompeyano por Giacomo Manco, siguiendo la moda desencadenada por las excavaciones de Pompeya. En la pequeña sala de espera, Filippo Balbi, pintor napolitano refugiado aquí tras el asedio borbónico, pintó un retrato a tamaño natural del fraile boticario Benedetto Ricciardi, tan realista que engaña a la vista.
La iglesia y la biblioteca
La iglesia de San Bartolomeo conserva dos coros de madera de los siglos XVI y XVII, frescos barrocos de Giuseppe Caci y una dramática Matanza de los inocentes de Balbi. La biblioteca nacional custodia más de 36.000 volúmenes, entre ellos preciosos libros litúrgicos.