Palacio Riario en Caprarola: la historia del castillo partido por la mitad para construir la Via Dritta
En el centro de Caprarola, a lo largo de la Via Dritta, se encuentra un palacio con una historia única: el palacio Riario Caprarola. Nacido como castillo Anguillara en el siglo XIV, este edificio es famoso por haber sido literalmente «partido» en el siglo XVI para dejar paso a la nueva calle que mandaron construir los Farnesio. Una transformación radical que cambió su aspecto para siempre.
Huellas del castillo medieval
A pesar de la fachada renacentista, la antigua fortaleza sobrevive. Basta con agudizar la vista: al observar la estructura, aún se pueden distinguir dos torreones cuadrados y uno circular, absorbidos en la mampostería posterior. Además, el edificio se desarrolla en siete plantas, tres de las cuales se encuentran por debajo del nivel de la calle y se apoyan directamente sobre la roca viva.
Historias grabadas en la fachada
En las cornisas de las ventanas —los llamados arquitrabes— el cardenal Alessandro Riario dejó su firma con una inscripción: una muestra de su poder. No obstante, quizás la historia más curiosa sea otra. Una placa recuerda que aquí, en 1878, funcionaba un molino de vapor para la extracción de aceite llamado «Il Progresso». Todo un ejemplo de arqueología industrial en un palacio medieval.
El palacio es de propiedad privada y, por lo general, su interior no se puede visitar. Sin embargo, su particular estructura y las inscripciones de la fachada se pueden observar perfectamente al pasear por la Via Dritta, hoy en día llamada Via Filippo Nicolai.