La concatedral de Bagnoregio: tres santos, tres siglos de transformaciones en la Piazza Cavour
En el corazón de Bagnoregio, la catedral de San Nicolás y San Donato domina la Piazza Cavour con una fachada austera y una historia bastante agitada. Fundada como capilla dedicada a Nuestra Señora de las Nieves, se convirtió en 1581 en la colegiata de San Nicolás. Posteriormente, en 1699, por expresa voluntad del Papa Inocencio XII, fue elevada a catedral - título que le correspondía por derecho, pues el terremoto de 1695 había destruido la catedral original de Civita di Bagnoregio.
Una obra con dos siglos de duración
La ampliación tuvo lugar entre los siglos XVIII y XIX, cuando el edificio fue remodelado para adaptarse a su nueva función. En 1779 fue reconsagrada y su título se amplió de nuevo: a los santos Nicolás y Donato se unió San Buenaventura de Bagnoregio, nacido en este mismo lugar en 1221 y convertido en uno de los grandes teólogos franciscanos de la Edad Media.
Qué se puede ver en la actualidad
La fachada es sobria, casi engañosa, pues en su interior se conservan las reliquias de San Buenaventura. Nacido en Bagnoregio en 1221, probablemente a escasos metros de la plaza, el santo es la razón por la que la gente decide acceder al templo. La concatedral, incorporada desde 1986 a la diócesis de Viterbo, custodia la urna relicario de plata con sus restos, pieza central de toda visita.