Iglesia de San Donato en Civita di Bagnoregio: la historia detrás del célebre crucifijo
En el corazón de Civita di Bagnoregio, con vistas a la plaza principal, se alza la antigua iglesia de San Donato. No es una iglesia cualquiera: fue la catedral de esta localidad hasta que el terremoto de 1699 provocó su abandono. Hoy en día se conserva en su interior un célebre crucifijo de madera de la escuela de Donatello, protagonista de una de las procesiones más sentidas de toda la región de la Tuscia.
Un campanario que narra historias antiguas
El aspecto actual de la iglesia es el resultado de intervenciones románicas llevadas a cabo durante los siglos XI y XII. No obstante, el detalle más auténtico se encuentra en la base del campanario. Si observan con atención, verán dos sarcófagos etruscos de nenfro (piedra volcánica local) encastrados en la mampostería. Esta reutilización da testimonio de la historia milenaria de este espolón de toba.
El crucifijo que habla al pueblo
En el interior, el ambiente es sencillo y acogedor. La mirada queda prendida en el crucifijo del siglo XV, obra de la escuela de Donatello. Para los lugareños es mucho más que una obra de arte: la tradición cuenta que en su día habló a una mujer para anunciarle el fin de la peste. Cada Viernes Santo por la noche, una emotiva procesión nocturna lo traslada hasta la cercana localidad de Bagnoregio.
Para visitar la iglesia, conviene recordar que Civita sólo es accesible a pie, cruzando el largo puente peatonal. Para acceder al pueblo hay que pagar, pero la entrada a la antigua catedral es gratuita. La iglesia suele estar abierta durante el día, aunque los horarios pueden variar, por lo que siempre es recomendable verificarlos con antelación.