Iglesia de San Pedro: donde la historia romana se encuentra con la fe
Nacida de las ruinas de una antigua sala termal romana, la iglesia de San Pedro es un extraordinario cofre de historia, arte y fe. Promovida por el papa Hormisdas a principios del siglo VI, su estructura es una estratificación de épocas, donde elementos imperiales, medievales y barrocos conviven en una armonía única.
De las termas de Caracalla a lugar de culto
La historia de la iglesia hunde sus raíces en el Imperio Romano. La tradición sostiene que fue creada a partir de una gran sala de las termas edificadas por el emperador Caracalla. Este origen pagano fue transformado en lugar de culto cristiano por voluntad del papa Hormisdas (514-523 d. C.). En la actualidad, aún se pueden admirar magníficos entablamentos de mármol de la época Severa tanto en el interior como en el exterior, reutilizados como altares, balaustradas y jambas, testimonio tangible de este noble origen.
Un palimpsesto de estilos arquitectónicos
El aspecto de la iglesia ha cambiado en numerosas ocasiones a lo largo de los siglos. Una importante restauración en el siglo XII dejó su huella, al igual que las modificaciones del siglo XIV, de las que subsiste un evocador arco ojival gótico. Velando sobre el edificio se alza el elegante campanario románico del siglo XIII. En el siglo XV, la iglesia se convirtió en lugar de sepultura de la poderosa familia Savelli, cuyos monumentales sepulcros siguen siendo visibles en el interior, lo que añade un estrato más de historia y poder.
Un tesoro de frescos y obras maestras
Las paredes de la iglesia son una auténtica galería de arte. Entre los numerosos frescos destaca una rara Virgen del Signo de época bizantina, junto a una gran representación de los Santos Margarita y Onofre. El corazón artístico del edificio es la magnífica pintura del altar del siglo XVI, que representa la entrega de las llaves a San Pedro, una obra que cautiva la mirada y reafirma la dedicación de la iglesia. Para completar este patrimonio, preciosos estandartes procesionales del siglo XVIII narran siglos de devoción y procesiones.