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Explora Italia en la estación más calurosa y luminosa, planificando tus vacaciones a uno de los muchos destinos de verano
 

¿Dónde puedo ir en verano a Italia? Piensa en diversión y relajación. Playas bañadas por el sol o tranquilas cumbres de las montañas. El verano en Italia es más que una estación: es una forma de vida. Disfruta de las ciudades desiertas a las 2 de la tarde y de las puestas de sol junto al mar. Escucha el murmullo de los veraneantes sentados en las mesas de los restaurantes y piérdete haciendo largos paseos nocturnos. El buen tiempo en Italia es un seguro de alegría infinita, tanto si te gustan las altas montañas como los largos baños en algunas de las aguas más claras del mundo. Será algo inolvidable.

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Arte y Cultura
Mercato Centrale

Palazzo Vecchio

El museo de la historia de Florencia Palazzo della Signoria, o Palazzo Vecchio, con su torre medieval de 94 metros de altura, es el símbolo de la vida política, cultural y artística de Florencia. Situado en el emplazamiento de un antiguo teatro romano, visible en el subsuelo, siempre ha sido el centro del poder de la ciudad, acogiendo primero a Cosme I de Médici, que amplió el palacio con la ayuda de artistas como Vasari y Buontalenti. Cuando Florencia se convirtió en la capital de Italia, el Palacio pasó a ser la sede del gobierno, y aún conserva su función como sede del Ayuntamiento. En su interior se encuentra el museo que conserva la historia de la ciudad. En el primer piso se encuentra el Salone del Cinquecento, una de las salas más grandes e importantes de todo el Palacio. A principios del siglo XVI, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel Buonarroti recibieron el encargo de pintar dos episodios gloriosos de la historia militar de Florencia, la Batalla de Anghiari (1440) y la Batalla de Cascina (1364), respectivamente, pero ninguno de los dos artistas completó la obra. El aspecto actual de la sala se debe a Giorgio Vasari. El techo, decorado con 42 casetones, representa episodios importantes de la historia de Florencia, como la fundación de la ciudad en la época romana y la ampliación de las murallas en la Edad Media. En el centro, Cosme I triunfa como señor absoluto de la ciudad y de todos los territorios anexos al ducado, rodeado de las insignias de las veintiuna Artes y de putti con los emblemas de su poder. En el Salón hay verdaderas obras maestras como el Genio de la Victoria de Miguel Ángel. En el entresuelo, podrás admirar muebles típicos de las antiguas casas señoriales y obras de arte de la época medieval y renacentista. En el segundo piso se encuentran las salas monumentales como la Sala delle Carte Geografiche y el globo terrestre, la Sala dei Gigli, donde se conserva el original de Judith de Donatello y las pinturas de Bronzino, en la Capilla de la Duquesa Eleonora. En el subsuelo, puedes seguir una ruta arqueológica a través de las excavaciones del Teatro Romano.
Arte y Cultura

Museo històrico y el parque del Castillo de Miramar

Naturaleza e historia en el Parque del Castillo de Miramar Basta salir un poco de Trieste para entrar en el oasis del parque del castillo de Miramar, donde pasaremos horas agradables rodeados de vegetación. Una parada imprescindible, a solo 6 kilómetros de la capital de la región Friuli Venezia Giulia. No es casualidad que sea el castillo más visitado de todo el noreste. El parque resulta especialmente atractivo, pues domina el mar desde lo alto y permite el encuentro del verde y el azul intenso. Una excursión fuera de la ciudad, donde la naturaleza se sumerge en la historia. Amor a primera vista El archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo, enamorado perdidamente de este espectacular lugar, encargó todo el complejo del castillo de Miramar en pleno siglo XIX. El parque y la residencia histórica se alzan sobre el promontorio de Grignano, un saliente rocoso que domina la bahía, a modo de mirador. En tiempos de Maximiliano, era un territorio kárstico completamente seco, pero el archiduque no tuvo miedo de intentar transformar un páramo estéril en un jardín exuberante . A partir de 1856, mandó comenzar las obras de construcción de la mansión y la compleja tarea de recuperar el terreno y adaptarlo a la plantación. Maximiliano se trasladó a la residencia recién terminada en 1860. Vivió allí mucho tiempo con su esposa Carlota, princesa de Bélgica, y eligió el nombre de Miramar, del español mira el mar. Otra noble se enamoró de este lugar: su cuñada Isabel de Baviera, la famosa princesa Sissi, una invitada habitual. Jardines ingleses y especies exóticas: la zona verde Veintidós hectáreas de parque rodean el castillo de Miramar. Maximiliano de Austria prefería las plantas no europeas, suministradas por los viveristas de Lombardía-Venecia, mientras que la tierra venía de las regiones de Estiria y Carintia. Cuando el noble estuvo en México, donde murió en 1867, envió personalmente algunas especies para enriquecer el parterre. Además del ingeniero Carl Junker, dos personalidades se ocuparon del aspecto botánico: el jardinero de la corte Josef Laube y, posteriormente, Artur Jelinek, que consiguió plantar especies exóticas en el clima adverso de Trieste, donde son frecuentes las heladas nocturnas y el viento bora. Actualmente, el parque presenta dos zonas diferenciadas. La primera, al este, es una arboleda con deliciosos estanques, caminos y cenadores, al estilo romántico de los jardines ingleses. La segunda, orientada al suroeste y mejor protegida del viento, alberga un jardín italiano y varios parterres, como el de narcisos que florece exuberante en primavera. La residencia Abierto al público, como todo el parque, el castillo de Miramar se puede visitar por dentro. En la planta baja se encuentra la residencia privada de los príncipes y, en la planta superior, las habitaciones de estado. El suntuoso salón del trono se utiliza actualmente como sala de conciertos y exposiciones. La residencia está decorada con muebles, objetos preciosos, cuadros y lienzos. Las caballerizas, apartadas del edificio principal y utilizadas para caballos y carruajes, fueron restauradas en 2018. Actualmente, un ala alberga el BIOdiversitario Marino (BioMa), el Museo inmersivo del Área Marina Protegida de Miramar. Hay una cafetería y una librería para los visitantes. Atmósfera Al llegar, atravesando Porta Bora y el Viale Miramar hacia el castillo, se respira una nostálgica atmósfera de tiempos pasados. Merece la pena dar un lento paseo por los senderos sinuosos y bajo las pérgolas, hasta los invernaderos y sus originales estructuras de hierro. Desplazándonos por el parque, tendremos numerosos encuentros: el Orante, una estatua masculina de bronce, una copia de la Venus de Capua y el Apollino, una versión adolescente del dios. Las fuentes refrescan en días calurosos, así como los estanques y el gran lago de los cisnes. En la plaza con los cañones donados por Leopoldo I, rey de los belgas, se respira todo el poder del Imperio austríaco, mientras que en los salones del castillo parece que podamos ver a la joven princesa Sissi dando vueltas en una fiesta de salón. La biblioteca tiene el denso aroma de la historia. Bajo las adelfas, cerca de la Serre Antiche, nos viene a la mente el jardinero de la corte Anton Jelinek, pues su deseo de plantarlas ha sido encontrado en unas antiguas cartas. Él no lo consiguió porque las temperaturas eran demasiado frías, pero aquí están hoy, en su honor.
Arte y Cultura
Forte di Bard

Forte di Bard - Parcheggio

El Forte di Bard, en defensa de la cultura de montaña Se trata de un grandioso centro cultural dedicado a los Alpes occidentales: es el Fuerte de Bard, en el Valle de Aosta, una antigua fortificación que defiende todo el valle. Hoy en día es un museo, donde la tradición y la tecnología se dan la mano, con efectos muy especiales. Historia, naturaleza, arquitectura y geología, en un viaje multisensorial a través de vídeos, pantallas en 3D, sonidos y proyecciones. Algo apasionante para todos: adultos, estudiantes y niños. Hasta la cima en ascensores futuristas La primera emoción que experimentarás en el Fuerte de Bard es la de sus ascensores futuristas y totalmente acristalados que te llevan desde el pueblo hasta la cima de la fortaleza. Sientes como que estás subiendo a un rascacielos, excepto que la vista te dirige directamente al corazón de la exuberante naturaleza. La cabina panorámica recorre la superficie de las rocas y luego roza con la imponente estructura de la fortaleza, construida a varios niveles, en una obra maestra de la arquitectura defensiva. Desde allí tendrás una vista completa del valle y del río que lo creó, el Dora Baltea, de los pueblos de alrededor y de los picos que cortan el horizonte. Si el ascensor te da vértigo, igual de espectacular es el recorrido a pie. Un paseo en el que lentamente se te irá revelando el paisaje en todos sus detalles. Escalar el Mont Blanc, pero de forma virtual ¿Has ascendido alguna vez a la extraordinaria montaña que es el Mont Blanc, el monte más alto de los Alpes? Si la respuesta es no, ahora tienes tu oportunidad. Gracias al recorrido interactivo que ofrece el fuerte de Bard, podrás experimentar la emoción de un simulacro electrizante: bajo la supervisión de un guía podrás ir en una cordada, con arneses, cuerdas y mosquetones de alpinista. Antes de salir, comprueba el tiempo que va a hacer, prepara cuidadosamente tu mochila y estudia la mejor ruta. Al comienzo de la ascensión, el guía te informa sobre el entorno natural, que difiere de una altitud a otra. Te encuentras con obstáculos, riesgos y sorpresas, antes de llegar finalmente a la cima. Un yeti te espera al final de la experiencia, para felicitarte y acompañarte a la salida. Cuando Napoleón entró aquí A través de proyecciones y escenografías auténticas, conocerás la larga historia del Fuerte de Bard, desde el año 1000 hasta su completa reconstrucción en 1830. Entre los muchos personajes que se cruzaron en su camino está Napoleón Bonaparte, que en 1800, con su ejército, tardó dos semanas en derrotar a las fuerzas enemigas austriacas atrincheradas en la fortaleza. Tal fue su decepción por el largo asedio que decidió desmantelar el edificio, que posteriormente fue devuelto a la vida por Carlos Félix de Saboya en 1830. En el Fuerte de Bard visitarás celdas, ya que a lo largo de los siglos también ha sido una terrible prisión. En el interior de las 24 celdas, una escenografía recrea su ambiente de hacinamiento, mientras que las películas y las reconstrucciones en 3D te representan la Gran Historia. En las 29 salas del Museo Alpino, en cambio, te encontrarás cara a cara con naturalistas, geógrafos y antropólogos, que te hablarán por medio de vídeos de los múltiples aspectos de la civilización, la flora y la fauna alpinas, sumergiéndote en un mundo de absoluta fascinación. 5 cosas que hay que hacer antes de salir de la fortaleza ● Al final de tu visita al Fuerte de Bard, debes hacer una pausa en la Cafetería di Gola o en el restaurante La Polveriera, dentro del complejo museístico, donde podrás pedir tablas de embutidos y quesos, crepes alla valdostana y su postre de nueces y miel. ● Si eres un fan de Marvel, busca dentro del fuerte las réplicas de Iron Man, el Capitán América y Hulk, que atestiguan el montaje realizado aquí para algunas escenas de la película Vengadores: La era de Ultrón. ● Explora el pueblo de abajo, quizás con el mismo enfoque tecnológico que durante tu visita a los espacios del museo. Millibard es un proyecto que consiste en diez estaciones equipadas con códigos QR impresos en paneles especiales. Acercando el smartphone, puedes acceder a toda la información sobre el pueblo, que sin duda merece un paseo por sus calles antiguas. llenas de talleres artesanales. ● El mejor lugar para admirar el Fuerte de Bardo desde lejos y apreciar toda su grandeza, combinada con su posición estratégica encaramada en la roca, es desde el puente sobre el río Dorea Baltea. Tómate un breve descanso en este mirador natural. ● No muy lejos, en el valle, el pueblo de Arnad es famoso por su excelencia gastronómica: el lardo (tocino) de Arnad DOP. Maravilloso para degustar sobre el tradicional pan negro recién calentado y untado con un chorrito de miel local. Para saber más fortedibard.it
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