Un complejo kárstico «vivo» desde hace 540 millones de años, donde la arqueología y la espeleología se unen.
En el territorio de Fluminimaggiore, a dos pasos de las minas del Iglesiente y de la salvaje Costa Verde, se esconde un mundo subterráneo de una belleza excepcional. Las cuevas de Su Mannau son una obra maestra esculpida por el agua durante 500 millones de años, un sistema todavía en evolución que se adentra en el corazón de la tierra a lo largo de ocho kilómetros.
El recorrido turístico serpentea por pasarelas suspendidas a lo largo de unos 500 metros, ofreciendo una experiencia accesible y sugerente de una hora de duración. Te moverás entre tonos de roca roja, estalactitas blanquísimas y lagos azules claros alimentados por los ríos subterráneos Placido y Rapido.
Por qué ir: no es solo una cueva, es un templo hipogeo. La Sala Arqueológica da testimonio de un antiguo culto al agua practicado desde la época prenurágica: aquí se han encontrado numerosas lámparas de aceite, signo de ritos ancestrales. La cueva está históricamente conectada con el cercano templo de Antas a través de un sendero ya trazado por los romanos.
Curiosidades y consejos: aguza la vista mientras observas los estanques interiores: podrías ver el Stenasellus nuragicus, un pequeño camarón transparente, una especie única en el mundo. El recorrido de la visita toca puntos espectaculares, como el pozo Rodríguez, de 23 metros de profundidad y dominado por una columna estalagmítica de 7 metros.
En los alrededores: para los amantes de la espeleología más aventurera, la rama derecha (no turística) esconde maravillas como el Salone del Ribaldone (de 150 metros de altura) y el Salone degli Abeti (Salón de los Abetos), adornado con cristales que recuerdan a los árboles. En el exterior, el paisaje del Iglesiente ofrece una mezcla perfecta de arqueología industrial y naturaleza virgen.
Localidad de Su Mannau, 09010 Fluminimaggiore SU, Italia