Sesenta obras. Un hombre solo contra el mundo. Y un palacio histórico en el centro de Cagliari que se transforma en un viaje por el alma más atormentada y poderosa del siglo XX italiano. Hasta el 7 de junio de 2026, las salas del Palazzo di Città acogen «Antonio Ligabue. La grande mostra», la retrospectiva más completa jamás organizada en Cerdeña sobre el artista de Gualtieri. Sesenta obras entre óleos y lápices El recorrido expositivo, a cargo de Francesco Negri y Francesca Villanti, guía al visitante a través de toda la evolución artística de Ligabue: desde los primeros lienzos agrestes de tonos suaves, pasando por la densidad matérica de los años centrales, hasta la explosión cromática y gestual de la última etapa. Sesenta óleos sobre lienzo y dibujos, seleccionados para recrear la trayectoria de un pintor que nunca estudió, nunca siguió modas, pero que encontró en el color y en el trazo la única forma de estar en el mundo. Tigres, leones y autorretratos Las selvas imaginarias habitadas por animales en lucha —tigres, leones, águilas— son la firma visual más reconocible de Ligabue: metáforas de un conflicto interior que nunca encontró la paz. Pero son los autorretratos el momento más íntimo de la exposición: la mirada fija, casi desafiante, de un hombre que se observa a sí mismo sin indulgencia. Una mirada que sigue interrogando a quien la afronta, décadas después.
Un artista por redescubrir sin prejuicios. La exposición, organizada por los Museos Cívicos de Cagliari en colaboración con Arthemisia y con el apoyo de la Región de Cerdeña, es una invitación explícita a mirar a Ligabue más allá del estereotipo del artista marginal y autodidacta. Lo que emerge es el perfil de un creador lúcido y técnico, consciente de su propia visión, que ha transformado una vida al margen en una de las poéticas visuales más originales del siglo XX europeo.
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