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Arte y Cultura

Campania

Prócida: la isla encantada de las casas de acuarela y mar turquesa

Prócida ofrece una imagen única de casas color pastel, cielo azul y mar cristalino.

Esta isla volcánica en el <strong>golfo de Nápoles</strong> parece casi intemporal, en un entorno idílico de barcos de pesca y pequeños pueblos encaramados en las colinas.

La suya es una belleza típicamente mediterránea y desde la literatura hasta el cine ha protagonizado muchas obras. A finales de los años 50, Elsa Morante le dedicó el libro La isla de Arturo.

<strong>Prócida</strong> es la <strong>reina del turismo lento</strong> y debe descubrirse con calma, sin prisas. Ofrece una mezcla perfecta de belleza natural, destellos de una larga historia y playas imperdibles. Puedes <strong>visitarla fácilmente a pie</strong>, pero también puedes utilizar los <strong>autobuses o los taxis.</strong>

1. Perderte entre barrios y un laberinto de callejones

El territorio de Prócida está dividido en 9 contradas, llamadas grancìe. Son Terra Murata (la más antigua), Corricella (el barrio de los pescadores), Sent'cò (con el puerto comercial de Marina Grande), Semmarezio, San Leonardo, Madonna della Libera (o Santissima Annunziata), Sant'Antuono, Sant'Antonio y Chiaiolella (un puerto turístico). Con 16 kilómetros de longitud, es capaz de impresionar en cada uno de sus rincones, empezando por las numerosas callejuelas que se abren a playas escondidas en las bahías.

El núcleo histórico es el barrio de Terra Murata, que es en cierto modo su corazón, pero igualmente interesante es la pequeña isla de Vivara, conectada con Prócida por un puente. Su peculiaridad es que es una isla natural protegida, lo que hace un guiño a un turismo más informal. 

2. Explorando Prócida

Prócida también se puede visitar en un solo día, lo importante es planificar los desplazamientos o, en su defecto, dejarte llevar por el instinto o los consejos de los lugareños.

Para llegar, hay que tomar el ferry desde el puerto de Nápoles o Pozzuoli, un viaje de una hora en barco. Llegarás a Marina Grande, el puerto y corazón del centro, dividido entre tiendas de artesanía, bares, pequeñas boutiques y puntos de alquiler de ciclomotores, bicicletas, minicoches y embarcaciones varias.

Desde aquí puedes avanzar hacia el centro histórico, subiendo por la vía Principe Umberto hasta la plaza dei Martiri, pasando por el santuario de Santa Maria delle Grazie y deteniéndote en el belvedere dei Cannoni para observar Marina Corricella en toda su maravilla.

Terra Murata es el antiguo centro histórico. Aquí puedes visitar el palacio D'Avalos, que fue palacio y prisión, y perderte entre patios, escaleras y plazuelas hasta llegar a la Abadía de San Michele Arcangelo, del siglo XI. Además, cuenta con la presencia de un complejo museístico en las tres plantas inferiores.

El pueblo de pescadores, Corricella, se puede visitar a pie. Las casitas de diferentes colores se reflejan en las aguas transparentes del pequeño puerto y es una de las vistas más bonitas y características de la isla. 

3. Llegamos al mar

Entre las playas de Prócida una de las más bellas es sin duda la playa del Pozzo Vecchio. Estamos en el lado occidental de la isla y este lugar se hizo famoso gracias a Il Postino, la famosa película de 1994. También llamada playa del Postino, es en este litoral en el que Mario (Massimo Troisi) y la bella Beatrice (Mariagrazia Cucinotta) se conocen y se enamoran por primera vez.

También está la playa della Chiaia, la más céntrica de las playas de Prócida, a la que se accede mediante un descenso de 186 escalones, o la playa della Chiaiolella, el litoral más largo y concurrido de la isla.

Esto no es en absoluto el final de la historia, el consejo es que te dejes acompañar por los lugareños, ellos te llevarán a lugares muy especiales.