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Destino turístico

Puglia

Viaje al Gargano

El promontorio del Gargano se ubica en Apulia, en la parte norte de la región de Apulia, se corresponde principalmente con el macizo llamado «El espolón de Italia» (Sperone d'Italia) un macizo montañoso de formación cársica. Vegetación exuberante, mar crsitalino, sugerentes localidades, lugares de fe y sabores genuinos son los elementos caraterísticos del Gargano. Una joya de la naturaleza bajo la tutela de la institución del Parco Nacional al que pertenece también la Foresta Umbra, la reserva marina de las islas Tremiti y los lagos costeros de Lesina y de Varano.

Se trata del parque Nacional de mayor extensión de Italia y engloba una vasta biodiversidad (flora y fauna). Los recorridos naturales por explorar son numerosos y se puede admirar la rica vegetación donde encuentran refugio muchas especies animales y volátiles.
A lo largo de la costa, son muchas las localidades turísticas donde transcurrir unas vacaciones con la naturaleza, la cultura y el mar como protagonistas. La puerta del Gargano es Manfredonia, pero antes de llegar a la ciudad se recomienda hacer una visita a las iglesias románicas de San Leonardo y de Santa María de Siponto, ambas poco posteriores al año 1000, de extraordinaria importancia histórica y arquitectónica.

Llegamos a Mattinata (el nombre hace referencia al amanecer), inmersa en una planicie de olivos seculares. Aquí encontramos la primera playa de arena da fácil acceso. La ciudad, llamada “tierra de los almendros”, se considera “la mariposa blanca del Gargano” por su curiosa forma definida por el conjunto de casas blancas adaptadas a las colinas.
Sigue la bahía delle Zagare, con sus farallones, y Pugnochiuso, conocida localidad vacacional.

En la punta oriental del “espolón” surge Vieste, máximo centro turístico del Gargano: un mar inolvidable que discurre entre largas playas de arena blanca con un promontorio rocoso en lo alto, un pueblo lleno de escaleras, casas blancas y arcos. Durante muchos años fue sede episcopal (entre 918 y 1817). En este encantador enclave vale la pena visitar la Catedral, de estilo románico-apulense, el Castillo (ambos edificios restaurados por Federico II de Suabia) y el monolito llamado “Pizzomunno”, de 25 metros de altura aproximadamente. El monolito se erige a la entrada de la playa llamada del Castillo y está considerado como el símbolo de Vieste. 

A lo largo de la costa es posible admirar algunos trabucchi, antiguas instalaciones de pesca provistas de largo brazos de madera que sostenían la red.
Prosiguiendo nuestro viaje atravesaremos Manacore, cuya bahía viene considerada como una de las más sugestivas de toda Apulia, y llegaremos a Peschici, un pequeño pueblecito en lo alto de un peñón que se asoma al mar azul, delimitado por la antigua muralla, con sus características casas cupuladas. La peculiaridad del territorio son los trabucchi y los restos de algunas torres costeras erigidas durante la segunda mitad del siglo XVI para defender el territorio de los ataques de piratas y corsarios.

A lo largo de la costa se encuentra Rodi Gargánico: bellas playas y un mar limpísimo caracterizan la capital apulense de los cítricos que sumerge al visitante en un aroma de azahar y le permite disfrutar de una vista espectacular que llega  hasta las islas Tremiti. Se llega de este modo a Ischitella, pueblo del aceite, desde el que se domina el mar Adriático y el lago del Varano; en cambio, Vico del Gargano es famoso por su producción de cítricos. Llegamos a la Foresta Umbra, el corazón verde del Gargano, donde se aconseja hacer una excursión nocturna guiados por personal especializado que nos permitirá vivir una experiencia distinta, entre los sonidos y aromas de este precioso ecosistema.
Para concluir aconsejamos un pequeño itinerario por los lugares de la Fe: Monte Sant’Angelo, el más antiguo e importante centro religioso del Gargano desde donde partía la Via Sacra de los Lombardos que, desde España hasta Jerusalem, unían numerosos santuarios.
Destaca San Giovanni Rotondo, la ciudad el Santuario de Padre Pío.
Muy cerca se encuentra San Marco in Lamis: elegido por los peregrinos como parada de reposo hacia Monte sant’Angelo y dominado por el santuario de San Mateo.