La Semana Santa en la Toscana tiene un ritmo propio. Es el momento en que las plazas vuelven a llenarse, los pueblos bajan el ritmo y las tradiciones resurgen, transformando los días de fiesta en una experiencia compartida. Las procesiones atraviesan los cascos históricos, los gestos antiguos se renuevan y la atmósfera invita a mirar los lugares con más atención, sin prisas.
Es también el momento ideal para moverse con la familia, seguir la curiosidad de los niños y entrar en los museos con una curiosidad nueva.
Y para quienes prefieren estar al aire libre, los primeros días de primavera ofrecen la ocasión perfecta para explorar el territorio.
Entre ritos populares, descubrimientos culturales y paisajes que vuelven a florecer, la Toscana ofrece muchas posibilidades para vivir las vacaciones en familia, dejándose guiar simplemente por el placer de estar juntos.
Folclore
En Florencia, el domingo de Pascua está marcado por el Scoppio del Carro en la Piazza del Duomo, un evento emblemático de la Pascua florentina y una de las tradiciones populares que más se viven en la ciudad.
En el centro de la celebración se encuentra el «brindellone», un gran carro del siglo XVIII, que la mañana de Pascua es arrastrado por bueyes desde Porta al Prato hasta el atrio de Santa Maria del Fiore, acompañado por el Cortejo Histórico de la República Florentina. Durante la misa solemne, una pequeña paloma mecánica, la «colombina», parte del altar mayor de la catedral, recorre la nave central y llega al carro, dando inicio al espectáculo pirotécnico. El regreso regular de la «colombina» es, según la tradición, un buen augurio para el año venidero.
La misma tradición se encuentra también en Figline Valdarno, donde el estallido del carro está precedido por el desfile de la procesión histórica y seguido por las exhibiciones de los abanderados, con el carro emulando la forma del Palazzo Pretorio.
En Grassina, el Viernes Santo se escenifica la Recreación de la Pasión de Cristo: más de quinientos figurantes atraviesan el pueblo ataviados con trajes de época, dando vida a una representación coral que culmina en el Calvario.
En Santa Maria a Monte, el lunes de Pascua se dedica a la Procesión de las Paniere, vinculada al culto de la Beata Diana y a las cestas de flores ofrecidas por los barrios, mientras que en Radicofani la Semana Santa está marcada por la Procesión Buia, con descalzos encapuchados recorriendo las calles del pueblo, y por las celebraciones del Viernes Santo que concluyen frente al Calvario iluminado.
En el Monte Argentario, en Porto Santo Stefano, la Pascua se abre al amanecer con la Benedicción del mar: la estatua del Cristo resucitado se asoma al puerto y se eleva entre los sonidos de las sirenas de las barcas.
En Castiglion Fiorentino, en cambio, la Semana Santa involucra a todo el centro histórico con las procesiones de las antiguas Compañías, hasta el evento llamado Volata de la medianoche de Pascua en la Colegiata, uno de los momentos con mayor participación y simbolismo de las celebraciones.
En Prato, el día de Pascua, vuelve la Ostensión de la Sacra Cintola (el Sagrado Cinturón de la Virgen María), la reliquia más preciada de la ciudad custodiada en la capilla de la catedral. El cinturón, que probablemente perteneció a la Virgen, se expone a los fieles desde el púlpito exterior, siguiendo un rito solemne que aúna fe, historia y participación popular.
Museos y lugares de interés cultural
Muchos museos proponen recorridos diseñados para explorar con niños, transformando la visita en una experiencia directa de curiosidad y descubrimiento.
En Florencia, la Galería de los Uffizi cuenta con el programa Uffizi Kids, que ofrece itinerarios para familias con herramientas y actividades que hacen el recorrido más comprensible y participativo.
El Museo Galileo, situado también en Florencia, permite un acercamiento a la ciencia a través de instrumentos originales, telescopios, relojes de sol y salas sobre astronomía y medición del tiempo. Por su parte, el Palazzo Vecchio relata a los niños la vida en la corte de los Médici para convertir las salas históricas en lugares de imaginación.
En la localidad de Vinci, el Museo Leonardiano muestra el mundo de Leonardo como inventor e ingeniero mediante máquinas, modelos y reconstrucciones que facilitan la comprensión de sus inventos a través del juego y la observación.
El Museo de Historia Natural de la Academia de los Fisiocríticos en Siena une naturaleza, ciencia e historia con colecciones de fósiles, minerales y el esqueleto de una ballena.
En Pisa, el Museo de las Naves Antiguas expone embarcaciones originales y hallazgos arqueológicos para explicar la vida y los viajes en la época romana.
El Parque Arqueominero de San Silvestro, en la Costa de los Etruscos, ofrece la posibilidad de entrar en minas, viajar en el tren de los mineros y descubrir la vida en los antiguos poblados mineros.
Por último, el Museo de Historia Natural del Mediterráneo en Livorno propone un recorrido para familias que abarca desde la evolución humana hasta los fondos marinos con dioramas y espacios educativos.
Paseos por la naturaleza
Caminar al aire libre es una de las formas más sencillas y atractivas de disfrutar de la Toscana en familia: el descubrimiento, el movimiento y el paisaje son los tres ingredientes fundamentales para una jornada memorable al aire libre durante la primavera.
En los alrededores de Vinci, existe un sendero natural sencillo que conecta el centro histórico con la casa natal de Leonardo en Anchiano: se trata de la Strada Verde, una ruta transitable también con niños que atraviesa olivares y colinas a lo largo de unos tres kilómetros en total, lo que transforma el paseo en un viaje pausado por los lugares de la infancia del genio.
Más al sur, la naturaleza cambia de aspecto pero mantiene el mismo encanto: en el Parque de la Maremma es posible explorar el territorio incluso en bicicleta, pedaleando entre matorrales mediterráneos, torres costeras y playas vírgenes, con la oportunidad de tener encuentros cercanos con la fauna y disfrutar de vistas continuas al mar.
Finalmente, quienes busquen una experiencia sacada de otra época pueden subir a bordo del Treno Natura, un tren histórico que traslada a familias y viajeros por vías ferroviarias que actualmente se encuentran cerradas al tráfico ordinario. Los vagones de época de los años treinta, arrastrados por locomotoras de vapor o por antiguos automotores históricos, parten de Siena y Grosseto y atraviesan las colinas de la Val d’Orcia, las Crete Senesi, la Val d’Arbia y los bosques del Monte Amiata.
Durante las vacaciones de Semana Santa, el Treno Natura recorre el trayecto histórico de Siena a Buonconvento atravesando las Crete Senesi, el Parque de la Val d’Orcia —patrimonio de la UNESCO— y las colinas del Brunello di Montalcino.