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Compras y mercados

Toscana

Via Tornabuoni en Florencia, la dirección del lujo y de las tendencias Made in Italy

El paraíso de las compras, el epicentro del lujo florentino, el punto de referencia absoluto de todas las tendencias del diseño de moda, <strong>un paseo por las exclusivas boutiques y talleres artesanales de Florencia</strong> es el mimo que te tienes que conceder si visitas la capital de los Médici por turismo o por negocios.

El innegable atractivo mundano de esta calle del corazón histórico de Florencia, que <strong>conecta la plaza Antinori con el puente de Santa Trinita</strong>, está ligado a su extraordinaria capacidad para reinventarse siendo siempre contemporánea, gracias a las actividades que ha acogido a lo largo de los años y que han perpetuado su lustre y prestigio.

1. Escaparate al aire libre de la moda italiana e internacional

Flanqueada por suntuosos palacios señoriales, que han albergado a las familias más ilustres de la ciudad desde el siglo XIV, Vía Tornabuoni alberga los escaparates de las principales marcas de la moda italiana, empezando por Gucci, la primera tienda en el mundo de la firma toscana, y Ferragamo: de hecho, tal y como había hecho Guccio Gucci, Salvatore Ferragamo regresó a Italia desde Estados Unidos y eligió Florencia por su vocación de belleza y la maestría de sus artesanos. 

2. Los talleres del cuero artesanal por excelencia

Las boutiques de Armani, Valentino, Fendi, Max Mara, Pucci, Versace, Prada, Roberto Cavalli y muchas otras marcas internacionales de lujo, como Cartier y Hermès, se alternan con preciosos talleres especializados sobre todo en la tradición toscana del trabajo del cuero que, con sus productos finamente elaborados, contribuyen a hacer que Vía Tornabuoni sea un escaparate al aire libre de la más alta expresión de la moda y la artesanía Made in Italy.

3. El antiguo camino de los leñadores, desalojado por la nobleza

Más que una calle, un verdadero distrito de la moda que se extiende a las calles adyacentes. Pero solo tienes que mirar hacia arriba para percibir cuánta historia ha pasado por aquí. En esta calle, que lleva el nombre de la célebre familia florentina de comerciantes y políticos a la que pertenecía Lucrecia, madre de Lorenzo el Magnífico, se levantaban las murallas romanas y, durante el reinado de la Gran Condesa Matilde de Canossa, fluía el arroyo Mugnone. Cuando aún se llamaba Vía dei Legnaiuoli, en lugar de boutiques, aquí se encontraban los talleres de carpinteros y artesanos de la madera, que más tarde fueron desalojados por la nobleza para dar prestigio a la calle.

4. La cuna de la nobleza florentina

De hecho, ya en el siglo XIV la decoración de la Vía Tornabuoni estaba ligada a las fachadas de sus ilustres palacios: el palacio Spini-Feroni, que ahora alberga la tienda y el museo Ferragamo, el palacio Gianfigliazzi con sus torreones justo enfrente, y el palacio Cambi Del Nero, ahora llamado Médici Tornaquinci. Pero fue el Renacimiento el que confirmó a esta calle como lugar elegido por la nobleza florentina, con la construcción del palacio Antinori, el palacio Tornabuoni y el palacio Strozzi, entre los más bellos del Renacimiento florentino.

En cambio, la famosa columna de pórfido, que es el símbolo de la calle, se erigió en 1565: en aquella época y debido a su anchura, frecuentes desfiles y procesiones desfilaban por la Vía Tornabuoni, animados por carreras de caballos y juegos. Las fachadas del palacio Viviani della Robbia, las del palacio Giaconi y las del palacio de la Commenda da Castiglione, así como la logia del palacio Tornabuoni, datan del siglo XVII.

5. Deleita la vista entre moda y arte: homenaje a Ferragamo

No olvides que estás en Florencia: entre compra y compra, encuentra tiempo para deleitarte con las obras que albergan los museos y espacios expositivos de los palacios de la calle. Además de las colecciones de la fundación palacio Strozzi, nos gustaría señalarte una verdadera perla: en la primera planta del palacio Bartolini Salimbeni, en la plaza de Santa Trinita, se puede visitar la colección de arte moderno y contemporáneo Roberto Casamonti, con su extraordinaria selección de obras de artistas que abarcan todo el siglo XX: de De Pisis a Morandi, de Fontana a Burri e incluso Klee, Warhol y muchos más.

Parada obligada entre el arte y la moda, el museo Ferragamo, en el palacio Spini Feroni, sede de la empresa desde 1938, es el reino del "zapatero de los sueños", el artesano que revolucionó el mundo del calzado y de la moda, convirtiendo sus zapatos en auténticas obras de arte: aquí se exponen creaciones de distintas fases de la vida de Ferragamo, descubrimientos, materiales insólitos y modelos realizados para estrellas de Hollywood: Marilyn Monroe, Greta Garbo, Audrey Hepburn.

6. Un brindis por la invención del Negroni

Una curiosa placa en la esquina de Vía della Spada celebra la invención, en estos alrededores, de uno de los cócteles más populares del mundo: el Negroni. De hecho, ha pasado más de un siglo desde que, en 1919, en el histórico Caffè Casoni, que hoy ya no está abierto, el conde Negroni rogó al barman Fosco Scarselli que añadiera una nota de energía a su cóctel favorito, el americano, sustituyendo la soda con un toque de ginebra, en homenaje a sus recientes viajes a Londres. En lugar de la habitual rodaja de limón, Scarselli añadió una de naranja, y a partir de ese día, todos los clientes del Casoni empezaron a pedir un "Negroni". De paso, entra en uno de los magníficos establecimientos de la Vía Tornabuoni y brinda.

 

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