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Naturaleza

Piamonte

Los Alpes Bielleses: de las pistas de Bielmonte al Monte Sacro de Oropa

Entre Oropa y Bielmonte, en el Parque Natural Oasi Zegna, tienes lo necesario para unasvacaciones inolvidables en la nieve .

Pistas de descenso, fondo y patinaje sobre hielo, excursiones con raquetas de nieve, trineo, bobsleigh, kiteski y snowboard, en un entorno natural casi inigualable.

1. El Oasi Zegna, el sueño de Ermenegildo

Ermenegildo Zegna quiso crear este parque natural plantando 500 000 árboles en las laderas de alrededor de su fábrica de lana.

Hoy es una reserva natural de 100 kilómetros cuadrados, que une Trivero y los Alpes Bielleses con una carretera panorámica de 26 kilómetros. Sube hasta los 1550 metros de la estación de esquí de Bielmonte.

2. En las pistas de Bielmonte se vuela

Con vistas a la llanura Padana y acariciado por el sol, el complejo de Bielmonte ofrece 18 kilómetros de pistas de descenso y 20 de fondo, entre los 1200 y 1650 metros.

Los esquiadores experimentados no pueden perderse la pista negra de Dosso Grande. Pero si realmente quieres intentar volar, en el lado de Colle Marchetta puedes practicar kite ski o snowboard con cometas.

Para amantes del esquí de fondo, hay un anillo de 9 kilómetros desde Bocchetto Sessera, que recorre bosques de hayas y abetos rojos con vistas impresionantes al valle de Sessera. Y al terminar, el merecido premio: una polenta concia en el refugio.

No estás cansado y quieres seguir esquiando de noche? Las pistas están iluminadas.

3. Bielmonte con raquetas de nieve

También puedes explorar Bielmonte con raquetas de nieve en los pies, sumergiéndote lentamente en el paisaje del Val Sessera, con cumbres alpinas a un lado y la llanura Padana al otro. En días claros, puede verse la Mole de Turín y las cúpulas de Superga. Pero incluso cuando la niebla sube desde la llanura del Po, mientras los glaciares del Monte Rosa brillan al sol, el espectáculo está asegurado.

4. Baño de bosque en Val Sessera

El Valle Sessera es perfecto para darse un baño de bosque, sumergiéndose en él como en un baño de pura relajación.

El paseo más bonito es el que llega a Tegge dell'Artignaga, un pasto alpino con cabañas de piedra. Agudiza la vista, puede que veas un rebeco o un zorro solitario.

5. Los panoramas de Bielmonte

Prefieres la contemplación al movimiento de las pistas? Entonces la observación de la montaña es ideal para ti.

Desde el refugio del Monte Marca, la vista de 360° abarca desde el Monviso hasta el Monte Rosa, incluyendo el valle Sessera y el del Po.

Al atardecer, disfruta de una puesta de sol de altura desde los grandes ventanales del refugio, tomándote un bombardino o una jarra de cerveza Menabrea de Biella.

Después, cena un plato de pizzoccheri o una tabla de embutidos y quesos locales y espera el espectáculo del cielo estrellado, cuando todas las luces se apaguen por la noche.

6. En las pistas de Oropa

Oropa es espléndida en cualquier época. En verano se practica senderismo, descenso y escalada. En invierno, se desciende fuera de pista desde la cima del Monte Camino, a 2400 metros, hasta los 1200 sin quitarse los esquís. 

7. El santuario de Oropa

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2003, el Sacro Monte de Oropa tiene 1159 metros y alberga un santuario mariano, que despunta con su cúpula de 80 metros.

Cada año lo visitan 800 000 peregrinos, pero solo se vuelve realmente mágico a última hora, cuando regresa la tranquilidad. Ven al atardecer, cuando los peregrinos vuelven al valle, para disfrutar de la llanura del Po iluminada por mil luces.

La construcción del santuario data de principios de 1600, pero se ha ampliado durante los siglos para acoger al creciente número de peregrinos. Venera a la Virgen Negra, una estatua del siglo XIII de madera, oro y gemas, conservada en una capilla románica con frescos. Alrededor del santuario surgió la primera iglesia consagrada, en 1294, y la basílica del siglo XVII. Actualmente, el complejo tiene 700 habitaciones.

Puedes visitar el claustro, la Basílica Antigua, la Basílica Nueva, el Museo de los Tesoros, el Apartamento Real, el Sacro Monte, la biblioteca y las 12 capillas dedicadas a la vida de la Virgen.

Solo con reserva, el Observatorio Meteorológico.

Una curiosidad: en la esquina noroeste de la iglesia, todavía vemos un antiguo bloque errático llamado Pietra della Vita, que estaba vinculado al culto de la fertilidad. Según la leyenda, San Eusebio escondió la estatua de la Virgen Negra bajo esta roca para que no cayera en manos de los herejes.