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Destino turístico

Paseos de invierno: en los pueblos de las Marcas, donde el tiempo se ralentiza

Luces suaves, chimeneas encendidas y el encanto pausado de los pueblos de las Marcas

4 minutos

Cuando llega el invierno a las Marcas, los pueblos se envuelven en el silencio: las piedras parecen más cálidas, los callejones se vuelven más íntimos y cada paso resuena como una invitación a bajar las revoluciones. Es precisamente en esta estación cuando las Marcas muestran su lado más auténtico: el de las chimeneas encendidas, los belenes artesanales, los mercadillos que huelen a cera y a canela y una hospitalidad que calienta como una manta.
Iniciemos entonces un viaje por algunos de los pueblos de las Marcas más bonitos para explorar en invierno: lugares que no solo se atraviesan, sino que se respiran, al ser perfectos para una escapada romántica, un fin de semana tranquilo en familia o un viaje en busca del descubrimiento auténtico.

Pueblos-belén: cuando la piedra se ilumina con magia

Deja atrás el ruido de la costa y acércate a los pueblos más evocadores de los Apeninos: aquí, el invierno se transforma en poesía. En Elcito, a menudo cubierto de nieve, el silencio lo envuelve todo: pasear entre sus casas de piedra da la impresión de entrar en un cuadro de otros tiempos. Esanatoglia, uno de los pueblos más bonitos de Italia, en invierno huele a leña y tradición: sus antiguas torres, que se recortan en el paisaje, y los callejones, que se estrechan alrededor de la calle principal, ofrecen un ambiente íntimo y de cuento.
En Ascoli, Castel Trosino te acoge con sus callejuelas estrechas, los balcones floridos incluso en invierno y vistas que parecen suspendidas en el vacío. Y cuando llega el atardecer, todo se tiñe de oro: un momento perfecto para los amantes de la fotografía o para quienes simplemente quieren dejarse cautivar por la belleza.

El ambiente navideño: tradiciones que calientan

También hay pueblos que en Navidad se vuelven particularmente evocadores.
En Candelara, las luces se apagan de verdad: los fines de semana de noviembre y diciembre, miles de velas transforman el pueblo en un mar brillante, creando un ambiente íntimo y acogedor. Paseando por las calles iluminadas solo por la cálida luz de las velas, se redescubre la magia de una Navidad auténtica. En Mombaroccio, la Navidad sabe a artesanía y a recetas de antaño, entre tiendas, belenes y dulces tradicionales. Y si te encuentras en Urbania, sentirás que la Befana está realmente en casa: talleres, cuentos y antiguas costumbres animan las calles del pueblo y transforman la Epifanía en una fiesta para todas las edades.
No muy lejos de los montes Sibilinos, Cessapalombo viste la Navidad de naturaleza y tradiciones: sus belenes, a menudo ubicados entre bosques y casitas de piedra, narran una forma sencilla y auténtica de vivir la fiesta.

Lentitud invernal: pueblos para descubrir con calma

Si quieres alejarte del frenesí de las fiestas, elige los pueblos donde el invierno se vive con calma, entre bosques, leña y chimeneas encendidas.
En Sassoferrato, en la provincia de Ancona, el invierno transcurre tranquilamente entre callejuelas ordenadas, rincones históricos y senderos que se abren hacia bosques silenciosos. Continuando hacia el sur, Belforte del Chienti te acoge con su ambiente acogedor: en invierno, las calles tranquilas, las iglesias románicas y las vistas a las colinas invitan a caminar sin prisas.
Más abajo, Sarnano se presenta como una pequeña joya medieval, un entramado de arcos, escaleras y puertas que en la estación más fría adquieren un encanto aún más íntimo.
A continuación, aparecen las montañas: Bolognola ofrece la quietud propia de sus montes nevados, mientras que Amandola, puerta natural de los montes Sibilinos, se asienta en las colinas y mira hacia las cimas blancas, con tiendas artesanales y locales acogedores que añaden calidez a la tranquilidad del paisaje.
En estos pueblos, la naturaleza marca el ritmo y cada experiencia parece amplificarse: un paseo por el bosque, una parada en un refugio o una taza de chocolate frente a la chimenea. Y en las «trattorie», la cocina local te da la bienvenida con platos calientes y sabores auténticos.

Los pueblos de la fotografía: vistas de postal

En invierno, algunos pueblos de las Marcas cuentan con una luz particularmente bonita, ideal para quienes disfrutan observando y fotografiando paisajes auténticos que, en otras épocas del año, podrían pasar desapercibidos.
En Mondavio, la fortaleza se recorta nítida sobre las colinas, mientras Corinaldo muestra toda la perfección de sus murallas y de sus callejones geométricos. Descendiendo hacia el sur, Offagna ofrece escenarios medievales que parecen hechos a propósito para una fotografía profesional; Moresco sorprende con su planta en forma de heptágono y la torre medieval que domina el valle.
Desde los miradores de CingoliLoreto y Recanati, la temporada invernal ofrece vistas despejadas: en los días más claros se pueden distinguir las cimas de los Apeninos y, al mismo tiempo, la línea de la costa. Bajando por el Piceno, encontramos también Ripatransone, que ofrece miradores privilegiados: aquí, la mirada se abre desde el Adriático hasta las montañas situadas al fondo, que conforman un horizonte que parece no tener fin. Por eso, el invierno es el momento ideal para descubrir estos pueblos: ofrecen una mirada nueva, más nítida y más auténtica.

Una noche entre las murallas: la experiencia que marca la diferencia

Para disfrutar realmente del invierno en los pueblos de las Marcas, recomendamos pasar al menos una noche. Cuando los visitantes se van y el silencio vuelve a reinar en las calles, la magia se amplifica.
Elige un B&B dentro de las murallas de CamerinoTorre di Palme, Gradara, Offida o Ripatransone: despertarse entre las piedras antiguas y la atmósfera de los pueblos es una forma única de empezar el día.

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