Acueductos romanos de San Cosimato: ingeniería antigua a pico sobre el valle del Aniene
A pocos pasos de Vicovaro, los acueductos romanos de San Cosimato constituyen una extraordinaria obra de ingeniería hidráulica. Aquí, en el valle del Aniene, los romanos hicieron converger nada menos que cuatro acueductos para abastecer de agua a Roma. El recorrido de visita discurre a lo largo de los túneles excavados en la roca, partiendo del antiguo convento de San Cosimato y abriéndose con ventanas que dan a la garganta del río.
El ingenio de los constructores romanos
En esta garganta se cruzaban el acueducto Marcio, del año 144 a. C., y el Claudio, iniciado en el 38 d. C., junto con el Anio Novus y el más antiguo de todos, el Anio Vetus. Para domeñar una roca caliza frágil, los ingenieros no excavaron túneles profundos, sino que prefirieron seguir el perfil de la pared rocosa con canales más superficiales, accesibles desde aberturas exteriores. Una solución genial, y bien rápida.
Un recorrido entre lo sagrado y la ingeniería
La visita comienza en el jardín del antiguo convento franciscano, que hoy en día alberga un alojamiento turístico. Desde aquí, una serie de escalinatas excavadas en la roca conduce primero a pequeñas capillas rupestres y luego a los specus, los canales propiamente dichos, revestidos con el característico opus signinum impermeable. Las ventanas abiertas en los túneles ofrecen vistas sobre la garganta del Aniene. En su día el recorrido terminaba en un puente de servicio, del que hoy solo quedan los pilones, inmortalizado en los cuadros de Jacob Hackert durante su Grand Tour.
El sitio se puede visitar principalmente con reserva previa o con motivo de aperturas extraordinarias gestionadas por asociaciones locales. Se recomienda consultar en línea las modalidades de acceso.