Iglesia de San Leucio: la centinela de piedra entre dos valles
Encaramada en el punto más alto de la ciudad, a unos 700 metros de altitud, la iglesia de San Leucio es una centinela de piedra que desde hace siglos vela sobre los valles del Sacco y del Liri. Su posición está protegida por una imponente cerca de muros megalíticos, cuyos bloques irregulares y sin tallar cuentan una historia aún más antigua, cuyas raíces se remontan a la época prerromana.
Un encanto atemporal
El edificio, de sugestivo estilo románico, presenta una fachada sencilla y austera, construida en piedra viva. En el interior, la única nave con el techo de madera a dos aguas crea una atmósfera íntima y recogida. Aunque una lápida atestigua su consagración en 1079, sus características constructivas sugieren un origen mucho más remoto, que quizás se remonta incluso al siglo IV.
Detalles que cuentan la historia
Pese a su sencillez, la iglesia conserva detalles que dan testimonio de su evolución. En el ábside destaca un crucifijo pintado en 1603, mientras que las dos capillas laterales, añadidas en épocas posteriores, están dedicadas a la Virgen de los Dolores y a Santa María Salomé, enriqueciendo el recorrido de fe en el interior de esta joya arquitectónica.