Basílica de San Erasmo en Veroli: románico, monstruos en la fachada y un cáliz milagroso
A la basílica de San Erasmo se llega subiendo por la via Garibaldi, entre ventanas ajimezadas y muros de piedra de edificios medievales. La iglesia se erige sobre un oratorio fundado en el 529 por San Benito, de paso por Veroli durante su viaje de Subiaco a Montecassino. El pórtico románico de tres arcos que antecede a la fachada data de 1104-1127; el campanario era originalmente una torre romana.
El exterior de la basílica
La fachada se divide en dos registros claramente diferenciados. En la parte inferior, el románico original: arcos, cornisas y, en la base, algunas figuras de monstruos esculpidas en la piedra, de cuyas bocas brotan frisos ornamentales: un motivo típico del arte medieval con influencias orientales. En la parte superior, los amplios ventanales abiertos por el arquitecto Martino Veneziano en 1575. Los tres ábsides, bien visibles desde la calle inferior al salir por Porta Romana, completan el exterior.
El interior y el milagro eucarístico
El interior sufrió importantes reformas en el siglo XVIII. En la nave izquierda, un gran lienzo, atribuido a Sebastiano Conca (según el estudioso Marcello Stirpe, a T. Kuntze), representa el encuentro de 1170 entre el papa Alejandro III y Everardo, obispo de Bamberg, que tuvo lugar aquí mismo ante la presencia de dieciséis cardenales. En la capilla del Sacramento se conserva un cáliz de plata dorada del siglo XIV, protagonista del Milagro Eucarístico del 26 de marzo de 1570. Se utiliza para la misa una vez al año: el martes después de Pascua.