Iglesia de San Bernardino de Siena en Trevignano Romano: la iglesia de los pescadores
En 1452, a un kilómetro del centro de Trevignano Romano, los ciudadanos construyeron una iglesia justo en el lugar donde, según la tradición, San Bernardino de Siena se había detenido a predicar. La historia es la siguiente: la población huía de la presunta llegada de los sarracenos. El Santo los exhortó a regresar a sus casas y a los pescadores a salir con sus barcas. Los sarracenos no llegaron y las redes se llenaron de peces. De aquella pesca milagrosa nació la costumbre de marinar el pescado para conservarlo. La fiesta del pescado marinado (Sagra del Pesce Marinato), que se celebra el 20 de mayo, perpetúa su recuerdo.
La piedra y el lienzo equivocado
El edificio es una iglesia de campo: fachada sencilla, puerta central, dos ventanas laterales y un óculo en el frontón. El interior tiene una nave única con ocho ventanas. En el lado izquierdo aún se conserva la roca sobre la que se subió el santo para que lo escuchara la multitud, o al menos eso dice la tradición, confirmada por una lápida de datación incierta. Sobre el altar mayor barroco cuelga un lienzo del siglo XVII atribuido a Carlo Maratta. Sin embargo, hay un detalle curioso: el pintor representó la fortaleza de los Orsini a la derecha del santo y el lago a la izquierda, mientras que en la realidad es al revés. Posiblemente esto confirme que Maratta pintó por encargo sin haber visto nunca el lugar.
El sendero del Malpasso
En la iglesia comienza el sendero panorámico del Malpasso, un recorrido de 8 km entre robles y matorral mediterráneo hasta Monterosi, con restos de un acueducto de la época de Trajano a lo largo del camino.