Convento de San Francisco: lo más inesperado de Subiaco, la cuna del monacato benedictino
En Subiaco, una ciudad conocida por sus monasterios benedictinos, hay un complejo que el visitante no se espera encontrar: el convento de San Francisco, rodeado de vegetación. Su origen se remonta a un encuentro de 1223, cuando Francisco de Asís llegó aquí en peregrinación a los lugares de san Benito, y el abad de Santa Escolástica le donó algunas propiedades, entre ellas el eremitorio de San Pietro in Desertis.
El interior
Lo que se ve hoy en día es el resultado de una ampliación de 1327. La estructura cuenta con elementos románico-góticos claramente reconocibles. En el interior, las capillas de la izquierda conservan pinturas atribuidas a Giovanni Antonio Bazzi, conocido como el Sodoma. En el altar de la primera capilla, una Natividad de un alumno de Pinturicchio. A la derecha, un lienzo atribuido a Giulio Romano. Y en el altar mayor, la pieza más destacada: un gran tríptico de 1467 de Antoniazzo Romano.
El puente que conecta dos mundos
En 1356 se construyó el puente de San Francisco, un puente medieval fortificado que une el convento con los monasterios benedictinos y confiere a la ciudad un encanto de otra época.
Información práctica
El convento se encuentra en Via S. Francesco, 00028 Subiaco (RM) y está gestionado por monjas.