Las murallas poligonales de Sezze: la antigua frontera romana en territorio de los volscos
Las murallas poligonales de Sezze se encuentran entre los testimonios más imponentes de la arquitectura defensiva romana en los montes Lepinos. Se remontan al siglo IV a. C., cuando Setia, la antigua colonia latina fundada en el 382 a. C., servía de avanzadilla estratégica en pleno territorio volsco, junto con Cora y Norba: una cuña clavada en los dominios del enemigo, a pocos kilómetros de la fortaleza de Priverno.
Bloques de caliza y técnica constructiva
La muralla exterior recorre el perímetro de la colina, y los tramos mejor conservados se encuentran en el lado suroeste. Los bloques son de piedra caliza local, trabajados según la tercera manera poligonal —la misma utilizada en Norba y Cori—, con unas dimensiones medias de 80×100 cm. También se reconocen tramos en primera y segunda manera y secciones posteriores en opus incertum, lo que indica que las murallas se reforzaron a lo largo de los siglos. Una segunda muralla interior, hoy visible solo en fragmentos, protegía el núcleo más elevado.
De colonia latina a municipio
Setia permaneció como colonia de derecho latino hasta la Guerra Social del año 90 a. C., tras lo cual se convirtió en municipio romano. Las murallas cuentan esa larga historia de frontera: construidas para defender, hoy en día siguen definiendo la forma del centro histórico. Pasear por los tramos conservados significa caminar por la frontera entre dos mundos, el romano y el volsco, que aquí se enfrentaron durante generaciones.