Iglesia de Santa María de la Paz en Ronciglione: el fresco que selló la paz
Al final del viale Garibaldi, en Ronciglione, se encuentra la iglesia de Santa María de la Paz. Su nombre no es casualidad, sino que nace de un antiguo tratado de paz con la vecina Sutri. Encargada por el cardenal Alejandro Farnesio el Joven en 1551, la iglesia sigue custodiando en la actualidad el símbolo de aquel acuerdo histórico: un valioso fresco de la paz del siglo XV, el verdadero corazón del lugar.
Un proyecto de Vignola
El diseño original se atribuye a Jacopo Barozzi de Vignola, arquitecto de confianza de la familia Farnesio. Fue el cardenal quien la encargó para los frailes agustinos, pero la estructura que vemos hoy en día es más grande; se amplió significativamente a lo largo del siglo XVII. El campanario, en cambio, es una adición moderna: data de 1967 y su diseño se concibió para integrarse con las formas del siglo XVI.
El tesoro de la colegiata desaparecida
El fresco con la Virgen y el Niño procede de un edículo votivo construido precisamente para sancionar la paz. No obstante, no es la única pieza que ha «migrado» hasta aquí. En la sacristía se encuentra un tabernáculo de mármol blanco que proviene de la antigua colegiata de San Andrés, actualmente en ruinas, cuya parroquia se trasladó a esta iglesia en 1904.
La iglesia es la parroquia del barrio y sigue los horarios de las funciones religiosas. La entrada es libre. Frente a ella se alza el monumento a los caídos de 1922.