Catedral de Ronciglione: la obra maestra barroca impulsada por todo un pueblo
En Ronciglione, la catedral no es solo una iglesia, sino el orgullo de toda una comunidad. El proyecto es obra del gran arquitecto barroco Carlo Rainaldi, pero su construcción, iniciada en 1671, fue fruto de un esfuerzo colectivo: la gente del lugar contribuyó llevando las piedras una a una. En su interior, la imponente cúpula de piedra custodia tesoros inesperados, como un valioso tríptico del Salvador del siglo XV.
Una obra maestra de tres naves
El interior impresiona por su armonía. El espacio está dividido en tres naves por poderosos pilares que dirigen la mirada hacia el altar mayor y la cúpula. Es una obra maestra de equilibrio. La luz entra de forma solemne, realzando las formas barrocas sin abrumarlas. El campanario, en cambio, se añadió posteriormente, en 1734, según el diseño de otro arquitecto, Sebastiano Cipriani.
Los tesoros escondidos entre los altares
Al pasear por las capillas se descubren obras notables. Destacan los grandes lienzos del siglo XVIII de Giuseppe Ghezzi y Francesco Trevisani. La pieza más antigua, sin embargo, es el tríptico del pintor de Viterbo Gabriele Di Francesco, que representa al Salvador entre la Virgen y san Juan. Alrededor del altar mayor, cuatro figuras de estuco representan a los Doctores de la Iglesia.
La santa de Ronciglione
En una capilla lateral reposa una figura muy querida por los habitantes de Ronciglione. Se trata de los restos mortales de la Venerable Mariangela Virgili, fallecida «en olor de santidad». Su memoria sigue siendo hoy en día un punto de referencia espiritual para toda la comunidad, un detalle que vincula de forma indisoluble la gran arquitectura con la devoción popular.
La entrada a la catedral es libre, respetando los horarios de las funciones religiosas.