Piazza Vacuna: la plaza de la diosa de las vacaciones en el corazón de los Montes Lucretili
De Vacuna viene la palabra "vacanza" (vacaciones). La diosa sabina del descanso después del trabajo de los campos tenía un templo justo aquí, en Roccagiovine, y la Piazza Vacuna lleva su nombre. Horacio escribía aquí sus cartas, Ovidio y Varrón la citaban, los sabinos la celebraban en diciembre con las Vacunalia. Del templo no queda nada visible, pero una inscripción empotrada en el castillo confirma que el emperador Vespasiano lo restauró a sus expensas. La plaza es el corazón del pueblo: se llega subiendo la carretera sinuosa desde Licenza y la última curva abre la vista sobre el Castillo Baronial que domina todo desde lo alto.
La fuente de 1857
En el centro de la plaza hay una fuente de piedra con cuatro bocas en forma de cabeza de perro, donada en 1857 por el prior Giuseppe Rufini y por Alessandro del Gallo, marqués de Roccagiovine. En el arquitrabe está grabada la frase: "Límpido manantial que saluda las ruinas del templo de Vacuna alegra la morada de Roccagiovine". El agua es fresca y potable, alimentada por manantiales de los Lucretili.
Un punto de partida
Hoy la plaza es punto de encuentro para ciclistas y excursionistas dirigidos al Parque de los Montes Lucretili. Desde aquí parten senderos hacia el Monte Follettoso y los Lagustelli di Percile. A pocos minutos a pie está la Villa de Horacio, donada al poeta por Mecenas en el 33 a.C., y el Ninfeo de los Orsini, fuente monumental del siglo XV escondida en el bosque.