Iglesia de Santa Inés en Proceno: la capilla renacida en el corazón de la Tuscia
En la cima de la colina más alta de Proceno, la iglesia de Santa Inés destaca por su forma circular. Es el centro de la devoción local a santa Inés de Montepulciano, quien fundó aquí mismo su monasterio en 1283. Su turbulenta historia, en el corazón de la Tuscia, la convierte en un lugar único, símbolo de la tenacidad de toda una comunidad.
Una historia de derrumbes y renacimientos
La capilla que vemos hoy en día no es la primera. Una versión inicial, de 1872, se derrumbó al cabo de un año debido a las canteras de puzolana en el subsuelo. Pero la comunidad no se rindió. La construcción actual fue inaugurada en 1879, fruto de la tenaz devoción popular.
Un portal que viene de lejos
Al observar la fachada, la mirada se posa en el portal renacentista de travertino. Se trata de una pieza reutilizada. Pocos saben que procede de las ruinas del cercano palacio Sforza, un detalle que conecta dos historias del pueblo. En el interior, la luz entra por dos grandes ventanales laterales, que han sustituido al lucernario original situado en la cúpula.
El legado de la santa
En el interior de la iglesia, un lienzo de 1879 de Vincenzo Pacelli narra la Comunión milagrosa de la santa. Es una obra que vincula el edificio a su historia más antigua, la de Inés, que vivió aquí durante veintitrés años. Un lugar sencillo, pero lleno de historias.
El acceso es libre durante las horas diurnas. Se permite fotografiar, pero no durante las celebraciones religiosas.