El santuario de Diana Nemorensis en Nemi: ocho siglos de culto a orillas del lago
En la orilla septentrional del lago de Nemi, en los Castelli Romani, se extienden las ruinas del santuario de Diana Nemorensis. La zona ya era frecuentada en el siglo XV a. C., durante la Edad Media del Bronce. El primer templo dedicado a la diosa data del siglo IV a. C.: se trata de una estructura con entramado de madera y decoraciones de terracota, sustituida posteriormente por un edificio de piedra del que se conservan los cimientos y parte del alzado.
Un conjunto escenográfico sobre tres terrazas
El aspecto monumental que aún se intuye data de finales del siglo II a. C. Tres terrazas descienden hacia el lago. La central es la más articulada y albergaba el templo, un teatro, termas, estancias para los sacerdotes, capillas para las ofrendas votivas y un recinto con grandes hornacinas semicirculares en tres lados. Por el interior corría un pórtico columnado con enlucidos pintados. La terraza superior contaba con fuentes alimentadas por los manantiales del valle y por el ninfeo mandado construir por Calígula.
Cinco siglos de excavaciones, hallazgos dispersos por todo el mundo
El primer hallazgo documentado data de 1550: una dedicatoria a Diana-Vesta, que hoy se encuentra en los Museos Capitolinos. Desde entonces, los materiales se han ido repartiendo entre Copenhague, Boston, Nottingham, Filadelfia y Palma de Mallorca. Desde 1989, la Superintendencia de bienes arqueológicos del Lacio lleva a cabo campañas sistemáticas. El santuario permaneció operativo hasta el siglo IV d. C., tras lo cual fue abandonado.