Convento de los Capuchinos en Monterotondo: de San Crispín a Garibaldi
El convento de los Frailes menores Capuchinos se alza sobre una colina en el barrio que lleva su nombre. La presencia capuchina en Monterotondo se remonta a 1542, cuando un tal Evangelista vendió a los Orsini un viñedo para los frailes en la zona de San Salvatore. En 1605 se aprobó la construcción del nuevo complejo en el paraje de San Restituto; las obras comenzaron en 1609 bajo el proyecto del maestro milanés Antonio Del Grande y fueron financiadas por la comunidad de Monterotondo.
San Crispín y los frailes taumaturgos
Entre 1703 y 1709 vivió aquí san Crispín de Viterbo, fraile limosnero y hortelano que se hizo célebre por sus milagros y sus aforismos populares, canonizado por Juan Pablo II en 1982. El 6 de octubre de 1853, Pío IX se detuvo a almorzar con los capuchinos, quienes para la ocasión plantaron un gran pino en el jardín.
Garibaldi y la mella del portal
El convento fue escenario de las campañas del Risorgimento: Garibaldi lo eligió como base operativa en 1849 y 1867. En el portal de la iglesia queda una mella atribuida tradicionalmente a un cañonazo disparado por las tropas pontificias desde el palacio Piombino contra los garibaldinos acampados en el claustro. En 1884, los capuchinos abrieron aquí el primer Seminario seráfico del Lacio. La iglesia, conocida también como iglesia de San Francisco de Asís, conserva lienzos de los siglos XVI y XVII. En el jardín se encuentra una escultura de mármol del Poverello, obra de fray Remo Rapone, mientras que en la sacristía se puede admirar un reloj de sol con signos zodiacales pintados en la bóveda.