Área arqueológica del mitreo: el santuario subterráneo del culto de Mitra
El mitreo de Marino se encuentra en el centro histórico, bajo Piazza San Barnaba. El santuario subterráneo se remonta a los siglos II-III d.C., cuando el culto del dios persa Mitra se difundió por el Imperio Romano a través de soldados y mercaderes. En Marino el mitreo se excavó en una cisterna romana más antigua, que se reutilizó como lugar de culto mistérico. El descubrimiento tuvo lugar en 1960 durante obras de construcción que sacaron a la luz el espacio subterráneo.
La estructura del santuario
El mitreo es una sala rectangular de aproximadamente 12 metros de largo, con bóveda de cañón y dos bancos laterales de mampostería donde se sentaban los iniciados durante los ritos. Al fondo hay una hornacina que albergaba el relieve del dios Mitra en el acto de matar al toro sagrado, escena central del culto. El relieve original se ha perdido, pero se conserva una copia de yeso. Las paredes conservan restos de enlucido pintado e inscripciones en latín grabadas por los fieles.
Visita y contexto arqueológico
El mitreo se puede visitar con reserva a través del Ayuntamiento de Marino. El acceso se realiza desde la plaza, mediante una escalera moderna que desciende al subsuelo. El espacio es pequeño y oscuro, fiel a la idea de cueva sagrada que caracterizaba los mitreos. En los Castelli Romani hay otros santuarios mitraicos: en Albano Laziale, en Marino ―donde hay dos―, en Rocca di Papa y en Santa Marinella. Todos ellos son testimonios de la difusión de este culto en el Lacio.