Iglesia de San Juan Evangelista en Grotte di Castro: el alma antigua de una iglesia moderna
En Grotte di Castro, en el corazón de la Tuscia de Viterbo, se alza la iglesia de San Juan Evangelista. A primera vista, parece un edificio moderno. No obstante, su historia se remonta a la Edad Media y está ligada a un lugar de culto anterior destruido en el lejano año 1144. Esta dualidad —un cuerpo del siglo XX y un alma de casi mil años— la convierte en un lugar único que merece la pena descubrir.
Una historia de destrucción y renacimiento
La iglesia original se perdió durante una guerra entre Acquapendente y Orvieto, dejando un vacío que se prolongó durante siglos; la comunidad, sin embargo, no la olvidó. Fue el obispo Fiorino Tagliaferri quien, en 1987, colocó la primera piedra de la nueva construcción, un gesto que reparó la herida del tejido histórico del pueblo. El edificio se inauguró en 1993.
El edificio en la actualidad
Al entrar, llama de inmediato la atención la peculiar planta octogonal, con la luz que se filtra a través de las vidrieras de colores. La atmósfera es íntima y silenciosa. En el interior pueden apreciarse algunas obras de terracota del escultor de Acquapendente Mario Vinci, un artista que supo interpretar la espiritualidad del lugar con un lenguaje contemporáneo. Es un detalle que conecta la iglesia con su territorio.
La iglesia se encuentra en la parte nueva del pueblo, a lo largo de la Strada Regionale 74. La entrada es gratuita. Al tratarse de un lugar de culto activo, los horarios de apertura coinciden con las celebraciones religiosas y pueden variar. Se recomienda informarse en la parroquia o en la diócesis de Viterbo antes de visitarla.