Porta Ninfina y las Sippòrtica en Cori: murallas poligonales y callejones cubiertos en los montes Lepinos
La Porta Ninfina es la única de las tres entradas históricas de Cori que conserva huellas de su estructura original. Las bases sobre las que se apoya forman parte del recinto de mampostería poligonal de los siglos VI-V a. C. La puerta propiamente dicha fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial: la que vemos hoy es una reconstrucción de 1984, realizada con motivo del Carosello storico dei Rioni (desfile histórico de los barrios).
Una puerta concebida para la defensa
La orientación no es casual: las murallas se sitúan a la izquierda de quien entra. Es una puerta Escea, un sistema defensivo que obligaba a los atacantes a exponer su flanco derecho, el que carecía de escudo. Una solución ya conocida en las fortificaciones micénicas y adoptada también en Cori hace ya 2500 años.
Las Sippòrtica
Junto a la puerta se eleva la Via del Porticato, que en Cori todos llaman «le Sippòrtica». Se trata de una calle cubierta que discurre sobre un tramo de las murallas arcaicas. Hasta el siglo XII era un camino descubierto; luego se construyeron torres y viviendas de toba y, en el siglo XVII, el Palazzo Chiari, que completó la cubierta. Desde los ventanales era posible vigilar a quienes se acercaban a la puerta. A lo largo del pórtico había tiendas, tabernas y posadas para quienes entraban en la ciudad.
Lo Scoglio
Al final de la calle, a la izquierda, se abre un callejón casi vertical. No es casualidad que los habitantes de Cori lo llamen «Lo scoglio» (el peñasco): la subida es tan empinada que pone a prueba incluso a los más deportistas.