Iglesia de San Felipe en Bassano Romano: la iglesia que solo se revela a sus visitantes
La iglesia de San Felipe se encuentra al final del pueblo dedicado a San Felipe Neri, en el centro de Bassano Romano. Es una de esas iglesias que desde fuera no promete nada, pero cuyo interior sorprende por completo. La fachada está enlucida y carece de adornos. No obstante, nada más entrar, todo cambia por completo.
Un interior sorprendente
El espacio es una nave única rectangular. El techo de madera, realizado en 1920 y pintado por artistas locales por encargo de los Giustiniani, está decorado con frescos que representan la ascensión de San Felipe Neri y los escudos de la familia Odescalchi. Destacan decoraciones en estuco y lienzos como San Miguel Arcángel apoyando los pies sobre el cuerpo de Lucifer o la aparición de la Virgen a San Felipe Neri. El suelo alterna mármol blanco con una franja central de mármol rojo, hasta llegar al presbiterio de mármol de Carrara.
Una historia de familias, restauraciones y cambios
La iglesia se remonta a la primera mitad del siglo XVII y recuerda al cardenal Benedetto Giustiniani, quien había intercedido ante el pontífice para la canonización del santo. A principios del siglo XIX, los Giustiniani mandaron añadir lesenas en las paredes laterales y cuatro altares. En 1867 los Odescalchi emprendieron obras en el tejado, el campanario y las paredes, que finalizaron en 1877. En 1957 se reconstruyó en mármol el altar mayor, sobre el que se colocó la imagen de la Virgen de la Piedad. En 1966, tras el concilio, se colocó en el centro del presbiterio un nuevo altar mayor de madera, con un ambón en el lado derecho.