El Museo della Liuteria Embergher-Cerrone (Museo de la Lutería Embergher-Cerrone) en Arpino: las mandolinas que conquistaron el mundo
En Arpino, la ciudad de Cicerón y de las fábricas de lana, se esconde un capítulo inesperado de la historia musical. El Museo della Liuteria narra un episodio de gran importancia para la historia cultural y productiva de la ciudad: el taller de Luigi Embergher (1856–1943), lutier de Arpino cuyas mandolinas llegaron desde Moscú hasta Brasil, y de su discípulo Domenico Cerrone, que heredó la marca y los instrumentos en 1938. Único en el panorama del centro-sur de Italia, el museo abre al visitante un mundo hecho de madera, resonancias y precisión artesanal.
Cien mandolinas al mes, once modelos diferentes
El taller Embergher-Cerrone era una pequeña industria artesana: contaba con 15 empleados y producía alrededor de cien instrumentos al mes; estaba especializado en la mandolina romana, diferente de la napolitana por el mástil y las cuatro cuerdas dobles. Se fabricaban once variantes, desde los modelos de estudio hasta el n.º 5 Bis para concertistas solistas. En 1913, Embergher recibió el título de Caballero de la Orden de la Corona de Italia.
Contenido de la visita
El museo, situado en las instalaciones de la Casa Felluca-Merolle, en el casco histórico, exhibe casi 300 piezas: maquinarias, moldes, herramientas, instrumentos terminados y en proceso de fabricación, dibujos preparatorios, fotografías, correspondencia y diplomas internacionales. Se recorre todo el ciclo productivo, desde la caja en bruto hasta el acabado final. Algunas máquinas son piezas únicas.