La fortaleza desaparecida de Agosta: un castillo medieval escondido entre las casas del pueblo
En Agosta (provincia de Roma), la fortaleza medieval ya no existe como edificio independiente. Ya no es una estructura separada: hoy en día es el pueblo mismo. Paseando por la via Castello aún se pueden encontrar el empedrado del patio, los desgastados peldaños de piedra, la entrada rematada por una buharda (la estructura saliente desde la que se lanzaban proyectiles a los enemigos) y las portadas de piedra de la iglesia de Santa María de la Asunción, que en su día fue la capilla del castillo. Un paseo suspendido entre la vida cotidiana y la Edad Media.
Mil años de historia entre abades y barones normandos
La historia de la fortaleza se remonta al año 1005, cuando «todo el monte» y el castillo de Agosta, aún en construcción, fueron confirmados entre las propiedades de la abadía de Santa Escolástica mediante un privilegio papal. En 1166, el barón normando Filippo di Marano impuso su autoridad sobre Agosta tras décadas de disputas con los abades de Subiaco. La paz llegó en 1176 gracias al papa Alejandro III; a cambio, Filippo obtuvo el feudo de Jenne. En 1382, el castillo fue devastado durante el saqueo de los Colonna: a partir de entonces, perdió su función defensiva y fue incorporándose poco a poco al tejido urbano.
La leyenda de la princesa Augusta
La alta torre conserva la leyenda ligada a la princesa Augusta, que fue encerrada allí por su padre para impedir que se casara con su enamorado. Es probable que el pueblo deba su nombre a ella.