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Espiritualidad

Veneto

El laberinto Borges en Venecia, un jardín inspirado en la literatura

En la isla de San Giorgio Maggiore, en Venecia, puedes visitar el laberinto Borges.

14 julio 2022

3 minutos

Las 3250 plantas de boj del laberinto llevan el nombre del brillante escritor y poeta argentino del siglo XX Jorge Luis Borges. Este jardín laberinto no pretende hacer que te pierdas, sino que encuentres una dimensión de pura belleza.

1. El diseñador: un inglés poético y excéntrico

El laberinto Borges fue creado en 2011 por la fundación Giorgio Cini para conmemorar el 25 aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges. Fue encargado por la viuda del gran intelectual, María Kodama, también escritora y traductora argentina. "Este laberinto se ha hecho aquí, en Venecia, porque era una de las ciudades favoritas de Borges, una ciudad laberíntica en sí misma, una ciudad única de sutil delicadeza y complejidad. Y maravillosa, con una historia igualmente maravillosa", dijo, explicando la razón de la elección de la ciudad lagunera.

Lo diseño Randoll Coate, un excéntrico diplomático británico y autor de diseños de laberintos en todo el mundo, incluidos 50 solo en Gran Bretaña. En el pasado había tenido la oportunidad de conocer a Borges y familiarizarse con él: cautivado por su ingenio, quiso rendirle homenaje así. No pudo ver la obra terminada, pero su diseño finalmente tomó la forma que quería en un lugar mágico.

2. Símbolos y enigmas

En el interior del laberinto Borges se avanza por un recorrido de un kilómetro, con total seguridad, organizado también para los discapacitados visuales. No se trata de un laberinto trampa: es un paseo entre la naturaleza, que a veces transmite una cierta sensación de desorientación, llevando al visitante a una dimensión entre lo espiritual y lo metafísico. Recorrer los senderos induce a la reflexión, al asombro, al recogimiento íntimo.

Randoll Coate, el diseñador, se inspiró para el diseño en un libro muy famoso de Borges: El jardín de los senderos que se bifurcan, de 1941, cuya versión en italiano se ha incluido en el volumen Finzioni. En el texto, el tema del laberinto se retoma en varios puntos, y todo el relato avanza en acertijos y paradigmas, desviándose por caminos inesperados.

Llama la atención la presencia en el jardín de los elementos favoritos del escritor: relojes de arena, espejos, arena, un tigre, un bastón y un enorme signo de interrogación. ¿Una nota extra de encanto? Camina escuchando la banda sonora original compuesta por Antonio Fresa e interpretada con la orquesta del teatro La Fenice de Venecia a través de la audioguía.

3. Un recorrido imprescindible por la pequeña isla de las maravillas

Las visitas guiadas al laberinto Borges duran poco menos de una hora, pero San Giorgio Maggiore es un lugar maravilloso para explorar: una pequeña isla llena de maravillas. Es la sede de la fundación Giorgio Cini con su biblioteca de 300 000 volúmenes humanísticos, que abarcan los campos de la historia, arte, literatura, música, teatro y orientalismo. A los admirables salones del siglo XVII se ha sumado recientemente un proyecto del arquitecto italiano Michele De Lucchi. Se trata de la Nueva Manica Lunga, alojada en lo que fue el antiguo dormitorio benedictino. Luego te espera una nueva inmersión en la vegetación, cuando visitas el bosque (también perteneciente a la fundación Cini, y cuya reserva es obligatoria), donde se abren el teatro Verde y las capillas vaticanas, las diez capillas construidas como pabellón vaticano difuso para la bienal de arquitectura 2018. 

4. Y al final, llegar a la cima

La basílica de San Giorgio Maggiore, que da nombre a la isla e incluye también un monasterio, es una obra maestra de Andrea Palladio, que guarda en su interior obras de arte. La iglesia se asoma de forma inconfundible a la cuenca de San Marcos. Espera para subir al ferry para llegar a tu destino y sube al campanario, abierto al público, utilizando el ascensor. Es uno de los observatorios privilegiados de la ciudad lagunera. Enfrente se ven San Marcos, la Punta della Salute y grandes porciones de la laguna. A un lado se ve el mar abierto hacia el Lido y al otro la isla de la Giudecca.

La ubicación de la isla es estratégica: desde lo alto, ofrece una vista excepcional de la intrincada geografía de Venecia, así como detalles de cúpulas y torres. Solo desde aquí arriba podrás admirar la multitud de tejados de las casas, con sus chimeneas y altanas: las pequeñas y deliciosas terrazas de madera bañadas por el sol.

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