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Naturaleza

Valle De Aosta

Valle de Aosta: experiencias al aire libre sin estrés en los Alpes

Tanto si te gusta el senderismo como si disfrutas de la naturaleza, en el Valle de Aosta encontrarás la experiencia perfecta para ti.

19 julio 2022

4 minutos

Relájate en un entorno único entre los picos más altos de los Alpes occidentales italianos mientras disfrutas de la especial gastronomía local y de increíbles actividades al aire libre. En el Valle de Aosta puedes encontrar varias formas de disfrutar del paisaje natural de montaña, como rutas lentas por la naturaleza y la historia, paseos en bicicletas de montaña eléctricas y vuelos en globo. La cálida hospitalidad y la deliciosa cocina local complementarán de una manera excepcional tu experiencia al aire libre.

1. Vuelos en globo en el encantador paisaje del Valle de Aosta

Un vuelo en globo en el Valle de Aosta es una experiencia inolvidable para todos y en cualquier estación del año. No necesitas ropa especial, solo necesitas el deseo de querer experimentar sensaciones únicas y no tener vértigo.

En cuanto amanece, los pilotos de la familia Charbonnier, instructores profesionales que figuran entre los más experimentados del mundo y campeones italianos de vuelo libre en globo, comienzan a montar sus globos para volar.

Los globos gigantes se desenrollan, se fijan a la cesta de mimbre que acogerá a los pasajeros y, a continuación, un ventilador los infla parcialmente con aire. En ese momento, con grandes llamas que salen del quemador, el globo va tomando forma, se eleva y, directo al cielo, espera apaciblemente que los pasajeros suban a la cesta.

Solo unas pocas personas aparte del piloto y los instrumentos de a bordo: el GPS para indicar la velocidad, la dirección y la posición, el altímetro para conocer la altitud y la velocidad de ascenso, la radio para contactar con la torre de control del aeropuerto y los todoterrenos que siguen el vuelo desde tierra.

Solo la habilidad del piloto, aprovechando las corrientes a diferentes alturas, permite cambiar de dirección, pero el punto de aterrizaje no se puede determinar de antemano.

Un destello de calor y en un instante estás a 300 metros sobre el suelo.

Ya puedes disfrutar de la interesante ciudad de Aosta y descubrir la geometría de las calles, los edificios de diferentes épocas y los importantes vestigios del pasado: el Teatro Romano, la Porta Praetoria, el Arco de Augusto, la catedral...

Asciendes en un silencio al que ya no estás acostumbrado, interrumpido rítmicamente por el rugido del quemador que te lleva cada vez más alto. Alrededor, otros globos aerostáticos, subiendo y bajando, acercándose y alejándose.

Ahora te rodea todo el Valle de Aosta, encerrado entre montañas de terciopelo verde y atravesado por el serpenteante y brillante río Dora Baltea. Estarás a 1800 metros y a lo lejos puedes ver los pintorescos pueblos del fondo del valle y muchos castillos antiguos.

Más gas: se superan los 2200 metros y se está rodeado a 360 grados por los famosos «4000 del Valle de Aosta», los picos más altos de los Alpes. Al norte está el Grand Combin, al oeste la cumbre del Mont Blanc flanqueada por las Grandes Jorasses, el glaciar de Brenva y el Dente del Gigante, al suroeste el glaciar de Rutor, al sur el macizo del Gran Paradiso, al este el Monte Rosa y al noreste el inconfundible perfil del Cervino cierra el círculo.

2. Valle de Aosta: en bicicleta de montaña entre los picos más altos de Europa

En el Valle de Aosta, con más de 1000 km de carriles para bicicletas, te será difícil elegir.

Vistas impresionantes y tranquilas carreteras rurales a lo largo de los canales de los valles alpinos, experiencias únicas mientras se pedalea cerca del Mont Blanc, el Cervino y el Monte Rosa por algunos de los mejores terrenos de Europa.

Cuando la nieve se derrite, revela una red de senderos de MTB y parques para bicicletas. Encontrarás de todo: desde rutas fáciles y poco exigentes hasta ascensos más difíciles.

Pero también hay remontes para subir a la cima con tu bicicleta sin esfuerzo: Pila, La Thuile, Breuil-Cervinia y otras estaciones ofrecen rutas para todos los ciclistas. Además, algunas asociaciones deportivas locales ofrecen un cómodo servicio de transporte de bicicletas.

Si no estás entrenado (o no estás acostumbrado) a la bicicleta de montaña, aprovecha la oportunidad de alquilar una e-MTB. Especialmente diseñadas para caminos de tierra y montaña, estas bicicletas te llevan a donde quieras ir.

En el caso de subidas muy extenuantes, basta con activar la asistencia de pedaleo o aumentar el nivel de asistencia para llegar a tu destino sin demasiado esfuerzo. Las e-MTB te permiten descubrir lugares maravillosos que de otro modo no tendrías la oportunidad de ver.

Después de la excursión, termina tu experiencia al aire libre por lo más alto disfrutando de la comida y la cálida hospitalidad local.

3. Descubrir un Valle de Aosta insólito: caminar lejos de los lugares comunes

Camina despacio para buscar nuevas perspectivas, vistas sorprendentes y paisajes más allá de la imaginación.

Déjate seducir por los olores y los colores del bosque, escucha los sonidos de sus tímidos habitantes, capta las gotas de rocío en la hierba por la mañana, déjate sorprender por la perfección de una flor silvestre...

Cuando se practica senderismo, hay que ir de puntillas, con un espíritu atento y respetuoso, para captar las maravillas de la naturaleza y llevarse a casa recuerdos imborrables.

Descubre Valsavarenche, el corazón del Parque Nacional del Gran Paradiso, un hogar privilegiado de la fauna y un lugar excepcional para disfrutar del espectáculo de la naturaleza alpina.

Explora la tranquila y bien conservada Valpelline, no invadida por grandes flujos turísticos.  Recorre los senderos del valle de By en Ollomont, pero también los de Bionaz, en la reserva natural de Montagnayes, o los de la hermosa naturaleza de Champillon, en la localidad de Doues.

Por último, déjate tentar por los sabores de la cocina local, genuina y sencilla, como la gente que vive aquí, en típicos pueblos antiguos, lejos de los lugares comunes.