Siena y el encanto discreto de su centro histórico
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Siena se encuentra enclavada entre las colinas toscanas. Siena, una ciudad culta y un destino ideal para los amantes de la buena mesa, fascina ya desde lejos.
La UNESCO la ha calificado como «una obra maestra de dedicación e inventiva en la que los edificios se diseñaron para adaptarse al conjunto de la estructura urbana» y, en 1995, la inscribió en la Lista del Patrimonio Mundial por haber conservado con maestría importantes características de su estructura medieval: un centro histórico delimitado por las antiguas murallas construidas entre los siglos XIV y XVI y una plaza principal, la Piazza del Campo, que deja boquiabiertos a los visitantes por la cantidad de monumentos y lugares que se pueden admirar.
Historia y curiosidades sobre Siena
La historia de Siena comienza como colonia militar romana en tiempos del emperador Augusto, pero no fue hasta el siglo X cuando Siena empezó a adquirir una gran importancia política y económica. Se encontraba en el centro de importantes rutas comerciales y, precisamente, durante los turbulentos años de las guerras con la vecina Florencia vivió su periodo de mayor esplendor. Grandes artistas como Duccio di Buoninsegna, Simone Martini y los hermanos Lorenzetti tuvieron la oportunidad de expresar su arte en la ciudad. En 1240, con las escuelas de Medicina y Derecho, se fundó la Universidad de Siena, una de las universidades más antiguas del mundo.
Alcanzó la cúspide de su esplendor gracias al Gobierno de los Nueve, que llegó al poder en 1287 y permaneció en él hasta 1355. En estos años dorados para la ciudad se iniciaron las obras de maravillosos monumentos como la catedral, el Palazzo Pubblico y la torre del Mangia.
La decadencia de la República de Siena comenzó con la epidemia de peste que, en 1384, acabó con las vidas de tres quintas partes de la población. El orgullo de Siena nunca ha flaqueado y, aún hoy, la ciudad sigue vinculada a la histórica división en «contrade» dentro de las murallas medievales. Desde 1644, estas mismas 17 contradas se enfrentan cada año, dos veces al año, el 2 de julio y el 16 de agosto, en el emblemático Palio de Siena, una carrera de caballos de origen medieval que se celebra en la plaza del Campo.
Qué ver en Siena: 10 lugares ineludibles
El centro histórico de Siena, que ha permanecido intacto durante siglos, se muestra hoy casi tal y como era en el siglo XIV. El viaje para descubrir la ciudad parte de la maravillosa Piazza del Campo, rodeada de imponentes monumentos que te mantendrán ocupado durante unas horas.
Desde el corazón de la vida social de Siena, después de hacer algunas fotos aprovechando el color rojo realzado por los rayos del sol, comienza subiendo a la Torre del Mangia, con sus 400 escalones, un mirador ineludible sobre la plaza y los tejados de Siena, y visita el Palazzo Pubblico, que alberga el Museo Cívico, con obras maestras en su interior como la Maestà de Simone Martini y el ciclo de frescos Efectos del buen y del mal gobierno de Ambrogio Lorenzetti.
Fonte Gaia es la primera fuente pública de la ciudad y merece una foto de recuerdo antes de dirigirte, recorriendo las estrechas callejuelas de la ciudad, al complejo monumental de la catedral de Siena. La catedral, uno de los ejemplos más destacados de catedral románico-gótica italiana, alberga esculturas de Nicola y Giovanni Pisano, Donatello, Miguel Ángel y Bernini. Con una sola entrada, podrás acceder a la Librería Piccolomi y a la Porta del Cielo, que durante siglos ha permanecido cerrada al público. Y, con un poco de suerte, también podréis admirar el suelo de la catedral, que solo se descubre durante unas pocas semanas al año, normalmente entre junio-julio y agosto-octubre.
Tómate todo el tiempo que necesites para admirar cada rincón de la catedral, sin olvidar una visita a la cripta, y continúa hasta el cercano baptisterio de San Juan bajando unos pocos escalones. Con sus naves de bóveda ojival completamente pintadas al fresco, el baptisterio es uno de los ejemplos más brillantes de la pintura sienesa del siglo XV.
4 ideas sobre qué hacer en Siena
Una premisa necesaria: cada rincón de Siena esconde tesoros y rincones dignos de fotografiar. Si te encuentras en el centro, a espaldas de la Piazza del Campo, hay otro ejemplo del estilo sienés, la Loggia della Mercanzia, una obra gótico-renacentista formada por una amplia galería abierta con tres altas arcadas sobre pilares con capiteles ornamentados.
Desde este monumento, testimonio del poder mercantil de la Siena medieval, puedes llegar a pie al santuario de Santa Catalina, que incluye la antigua residencia de la familia Benincasa, cuna de santa Catalina. El santuario se divide en tres plantas con diversos pórticos, logias e iglesias de distintas épocas. Resulta especialmente evocadora la iglesia del Crocifisso, construida a principios del siglo XVII para albergar el crucificado del que Catalina recibió los estigmas en 1375.
Los amantes del arte no pueden dejar de visitar el Museo dell’Opera, uno de los museos privados más antiguos de Italia, situado detrás de la catedral. Fundado en 1869, el museo alberga dos obras maestras de Duccio di Buoninsegna: el retablo de la Maestà y la vidriera policromada realizada para el ábside de la catedral.
Qué comer en Siena: 6 especialidades para todos los gustos
Al pasear por las callejuelas rojas de Siena, te atraerán los tentadores aromas de la cocina sienesa, que hunde sus raíces en el pasado y se basa en productos genuinos, como verduras, legumbres y carnes.
- Poneos cómodos y dejad que os cautiven las abundantes tablas de embutidos y quesos típicos de la zona, como el «capocollo», la «finocchiona» y el «pecorino di Pienza».
- Si quieres disfrutar de un plato más sustancioso, no te arriesgues y opta por los «pici» con ragú de jabalí, que se sirven en todos los restaurantes y «trattorie» de Siena. Los vegetarianos pueden optar por los «pici con cacio e pepe» o probar los «gnudi», unas deliciosas bolitas de «ricotta», espinacas y parmesano aderezadas con mantequilla y salvia.
- La gastronomía de Siena también es rica en dulces, como el panforte di Siena, que data del siglo XIII y se puede encontrar en cualquier bar y pastelería de la ciudad. Los «cavallucci» son sabrosas galletas con nueces y frutas confitadas, pero si te gustan las almendras, no puedes dejar de probar los «ricciarelli di Siena», dulces de forma ovalada a base de pasta de almendras enriquecidos con vainilla y frutas confitadas.