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Ciudad

Turín, de capital noble a crisol cultural

Rodeada por los hermosos Alpes, Turín cautiva con su paisaje de película.

La capital del Piamonte es una ciudad con un encanto único, con una importante historia que ha dejado su huella en esta metrópoli que recuerda el pasado, pero que mira constantemente al futuro: primero fue un pequeño pueblo al pie de la colina, luego la capital de un reino y de una nación, para finalmente convertirse en un lugar privilegiado para el cine y el automóvil, así como un centro de la innovación italiana.

Sobria a pesar del lujo característico de las ciudades del siglo XIX, Turín es joven, atractiva, dinámica y abierta al mundo. Una combinación perfecta de joyas arquitectónicas y monumentales, museos y galerías de arte, entretenimiento, buena comida y eventos conocidos internacionalmente, como el Salón del Libro, el Salón del Gusto y el Festival de Cine de Turín.

El calendario de cosas que hacer y ver está repleto todo el año: Turín es el destino perfecto para un viaje a la belleza eterna.

1. Historia y curiosidades de Turín

La fascinante historia de Turín comenzó en el año 218 a.C., cuando Aníbal llegó a las llanuras del Piamonte con el ejército cartaginés. Con la llegada de Julio César en el 58 a.C., la aglomeración de casas de madera se convirtió en la Turín romana, una colonia estratégica que se expandió y cambió su nombre a Augusta Taurinorum en el 28 a.C. Al caer del imperio, la ciudad fue fortificada por los ostrogodos, después cayó en manos de los lombardos y los francos, y finalmente se convirtió en un principado episcopal en el cruce crucial entre Flandes e Italia.

Desde 1280 d.C. Turín pertenecía a la Casa de Saboya y se incorporó al Ducado, creciendo sin cesar. 1563 fue el punto de inflexión para la ciudad: el duque Emanuele Filiberto decidió nombrarla nueva capital del Ducado de Saboya. A finales del siglo XVII y principios del XIX, fue una de las primeras ciudades de Europa en contar con un sistema de iluminación a gas. La unificación de Italia en 1861 convirtió a Turín en la capital del Reino de Italia. A principios del siglo XX se fundaron FIAT y Lancia, lo que transformó a Turín en un centro industrial, y también en un importante punto de referencia para el cine gracias a la fundación de Ambrosio Film, la primera empresa cinematográfica de Italia. Un rico pasado que revivir explorando la ciudad.

2. Qué ver en Turín: 10 lugares imprescindibles

Turín te conquistará con sus infinitos detalles: preciosos vestigios de la historia antigua se combinan con la arquitectura moderna en una mezcla que fascina y embelesa. ¿Qué ver en Turín entre todas las opciones disponibles?

Empiece por el Turín de los museos y, en particular, por el Museo Egipcio de Turín, la atracción más popular para jóvenes y mayores: cuenta con más de 30.000 piezas entre estatuas de faraones, sarcófagos, joyas y objetos cotidianos. Imprescindible. Los cinéfilos, por su parte, se enamorarán del Museo del Cine de Turín, una rica muestra de la magia y los secretos del cine. Por último están los Museos Reales de Turín, un centro museístico con 55 000 metros cuadrados llenos de testimonios y obras de arte.

Continúe respirando la historia de la ciudad de Turín: es imprescindible pasar por la Mole Antonelliana, símbolo arquitectónico dedicado a la unidad nacional. Es el edificio de mampostería más alto de Europa y ofrece una extraordinaria vista de la ciudad y del arco alpino. Una visita a la Basílica de Superga, que alberga los restos de varios miembros de la Casa de Saboya, entretendrá a los amantes de la historia.

Turín no está completa sin la Piazza Castello, verdadero eje de la ciudad y punto central en el que se desarrolló desde la época romana hasta el Risorgimento: detenerse aquí es dar un salto al pasado para disfrutar con tranquilidad entre elegantes arcadas.

La cuarta parada es en el Palacio Madama, sede del Museo Cívico de Arte Antiguo, la fascinante residencia de las dos "Madame Royale" María Cristina de Francia y Juana de Saboya-Nemours.

Entre los edificios históricos, además del Palacio Real, merece la pena detenerse en el Palacio Carignano: es un maravilloso ejemplo de la arquitectura barroca piamontesa. Por último, es imprescindible la visita a la Capilla de la Sábana Santa, que alberga el sudario en el que se envolvió el cuerpo de Jesús en el sepulcro. Marque en su mapa la plaza de San Carlo, llamada por los turineses, y no por casualidad, el salón de la ciudad, y la plaza Vittorio Veneto, con vistas al Po.

Por último, la naturaleza de Turín . Para darse un chapuzón en el verde, hay que visitar el Parque Fluvial del Valentino, lugar preferido por los amantes del footing y el ciclismo en Turín, y también la excusa perfecta para un poco de relax. En el interior, podrá visitar el espléndido Castillo de Valentino, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 

3. 3 ideas que hacer en Turín

En una ciudad siempre animada y llena de entretenimiento, encontrar qué hacer en Turín en familia es sencillo.

Un consejo es visitar sus cafés históricos, antiguos establecimientos del siglo XIX donde se pueden saborear las delicias típicas. Una visita al Balón de Turín encandilará a los aficionados a las antigüedades, al vintage, y a los mercadillos, con sus numerosos puestos y pequeñas tiendas en las que se pueden encontrar infinitas golosinas.
Los amantes del deporte podrán disfrutar con las rutas e itinerarios fascinantes para visitar Turín en bicicleta.

4. ¿Qué comer en Turín? 9 especialidades

Gourmets, preparaos para deleitar vuestro paladar: su cocina es la combinación de los orígenes campesinos y los refinados platos de la Corte de Saboya, influenciados por la cocina francesa. ¿Qué comer en Turín?

  • El primer plato que hay que probar es el vitello tonnato, rodajas de ternera de fassona marinadas, hervidas y servidas con la famosa salsa tonnata.
  • Los amantes de los sabores fuertes quedarán encantados con la bagna cauda, una salsa con ajo, aceite de oliva virgen extra, y anchoas.
  • Los golosos disfrutarán de la gianduia en sus diversas variantes chocolateras, y también el  bonet, un pudin ancestral con huevos, cacao, macarrones secos y licor.

Hay otros platos que hay que probar al menos una vez en la vida:  el fritto misto piamontés, el tajarín, los agnolotti del plin, el capunet y el bollito piemontés

5. 4 lugares insólitos en Turín

Turín está llena de lugares insólitos para los curiosos y exploradores, como el palacio Fetta di Polenta, un edificio histórico con una forma curiosa.

Ciudad mágica y misteriosa, la leyenda de la Puerta del Diablo del edificio Trucchi de Levaldigi, es un ejemplo de ello: la puerta apareció de repente durante las invocaciones nocturnas de un aprendiz de brujo. El diablo, molesto, lo encarceló para siempre.

También es curioso el Mausoleo de Bela Rosin, un edificio neoclásico copiado exactamente del Panteón de Roma.

Por último, el MAU de Turín, el Museo de Arte Urbano, es un fascinante itinerario al aire libre entre más de 180 obras pintadas en las paredes de los edificios del barrio Campidoglio.