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Ciudad

Mantua, una ciudad aristocrática, rica de arte e historia

Mantua es una pequeña pero preciosa joya en Lombardía, una de las ciudades de arte más importantes de Italia, cuyo centro histórico está perfectamente conservado consiguiendo impresionar y conquistar.

Rodeada de lagos y de un entorno de alto valor naturalista, rica de arte e historia, Mantua fue transformada por los Gonzaga en una <strong>ciudad-corte de grandísimo esplendor</strong>: la evidencia de su pasado puede verse en los patios, plazuelas y pórticos que recuerdan los esplendores de las cortes del siglo XVI. 

La combinación de palacios renacentistas, edificios medievales y una imponente arquitectura neoclásica completan un paisaje urbano único que no podrás que admirar. 

Vibrante y animada, acoge el anual <strong>festival de la literatura</strong>, que atrae a muchos turistas curiosos que se enamoran perdidamente de ella.

1. Historia y curiosidades de Mantua

La historia de Mantua tiene orígenes antiquísimos, probablemente etruscos. Se dice que el fundador, el héroe Onus, dedicó la ciudad a la deidad masculina Mantus. Ocupada primero por los galos y luego por los romanos, se convirtió en una colonia en la que se difundió el cristianismo. Tras la caída del Imperio Romano, la Mantua medieval fue invadida por godos, bizantinos, longobardos y francos hasta convertirse en uno de los dominios feudales de la familia Canossa. Más tarde, fue una comuna libre: se defendió frente a las fuerzas imperiales mientras crecía, construía magníficos edificios y se sitiaba con sus murallas.

Durante el periodo de luchas entre güelfos y gibelinos, Pinamonte Bonacolsi se hizo con Mantua, convirtiéndola en un centro floreciente y rico de arte. Un señorío que terminó en 1323 con la muerte de Rinaldo, llamado Passerino, y que dio lugar al de los Gonzaga. Los Gonzaga hicieron de Mantua una joya de gran esplendor y valor artístico con la construcción de los más grandiosos edificios. Muchos nombres ilustres frecuentaron la corte de los Gonzaga, como Ariosto, Tasso, Correggio y Tiziano.

Ludovico II acogió el nuevo arte renacentista en la ciudad gótica, alojando a Brunelleschi, Mantegna y a otros famosos artistas, mientras que el arquitecto Giulio Romano organizó una importantísima reorganización urbana. 

Asediada y tomada por Napoleón, Mantua volvió a Austria en 1814: el pueblo de Mantua respondió a la opresión de los gobernantes con levantamientos liberales. En 1866 Mantua pasó a formar parte del Reino de Italia.

2. Qué ver en Mantua: 3 lugares imprescindibles

"Esta es una hermosa ciudad, digna de se viaje mil millas para verla". Así es como Torquato Tasso describía Mantua: una ciudad que también merece un largo viaje para ser vista. Patria de Virgilio y guardiana de las obras maestras de Mantegna, Mantua es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 2008 y capital italiana de la Cultura en 2016, ofreciendo numerosos puntos de interés. Qué ver en Mantua para no perderte nada? Aquí están las 3 primeras atracciones.

Empieza por la Mantua de las obras maestras de la arquitectura: la primera parada es el Palacio de té de Mantua. Hay dos teorías sobre su nombre: para algunos, deriva del nombre de la isla Teieto, no muy lejos de donde surge la ciudad lombarda. Para otros, se debe a su ubicación en la intersección de dos carreteras que crean una gran T. Construido por Giulio Romano, es la oportunidad perfecta para perderte entre la belleza de los jardines, las fachadas y las salas del palacio.

Continúa con la Mantua del Palacio Real: la segunda parada no puede ser otra que en el palacio ducal de Mantua, una residencia con más de 500 habitaciones donde la familia Gonzaga vivía y gobernaba entre patios, habitaciones, jardines y maravillosos frescos.

Por último, la Mantua del tiempo: la última parada obligatoria es la torre del Reloj. Construcción renacentista encargada por la familia Gonzaga, domina la plaza delle Erbe y cuenta con una interesante muestra de los objetos y engranajes sustituidos a lo largo del tiempo. 

3. 3 ideas sobre qué hacer en Mantua

Encantadora, tranquila, llena de palacios, iglesias, museos y lugares de interés, esta perla lombarda es ideal para entretener a toda la familia. Qué hacer en Mantua para entretener a grandes y pequeños? 

Por supuesto, los lectores empedernidos y los amantes del arte no pueden perderse el Festivaletteratura de Mantua, un evento que se celebra en los primeros días de septiembre con encuentros con autores, lecturas, conciertos, espectáculos e instalaciones artísticas. 

Recomendamos las visitas guiadas al palacio del té de Mantua, ideales para todas las edades, que permiten apreciar mejor su historia y su valor de la mano de los expertos. 

Por último, si te gusta caminar, un paseo a pie por Mantua: un guía te mostrará los puntos estratégicos de la ciudad a lo largo del camino. 

4. Qué comer en Mantua: 3 especialidades

La cocina mantuana sigue siendo rica en platos tradicionales que se remontan a los tiempos de los Gonzaga. Ligada a la tierra, es sabrosa, rica y variada, caracterizada por la influencia de la cocina emiliana y lombarda. Qué comer en Mantua?

  • En primer lugar, los tortelli de calabaza: irresistibles con su relleno de calabaza dulce y mostaza mantuana. 

  • A continuación, la tarta sbrisolona, una tarta friable hecha con harina de maíz, mucha mantequilla y almendras.

  • Por último, el risotto alla pilota: un plato fuerte con carne de cerdo, salchichas y queso grana. No es exactamente dietético, pero es delicioso.

5. Los lugares inusuales de Mantua

El tiempo parece no ser suficiente cuando se visita una ciudad tan rica y polifacética como Mantua: pero más vale conseguirlo para poder dedicarlos a sus lugares inusuales. Empezando por la habitación de los novios, una sala en la torre nororiental del castillo de San Giorgio di Mantua, famosa por el conjunto de frescos que cubren sus paredes, obra maestra de Mantegna. 

Añade a la lista la sala del Laberinto, que te dejará con la boca abierta: es un techo en la Domus Nova, dentro del Apartamento Ducal, en el que perderse con la mirada para desentrañar su enrevesada estructura. 

Por último, el piso de los enanos de la corte: sus habitaciones, consideradas durante mucho tiempo como la residencia de los famosos enanos de los Gonzaga, presentan curiosos techos bajos y coloreados.