La iglesia de Santa Bárbara en Scandriglia: el lugar del martirio entre leyenda y devoción sabina
Entre olivos y viñedos, en la localidad homónima a unos 3 km de Scandriglia, se alza la pequeña iglesia rural de Santa Bárbara. Según la tradición local, fue aquí donde, a finales del siglo III, la joven cristiana fue decapitada por su padre, Dióscoro. Es un lugar sencillo y apartado que cada 4 de diciembre se convierte en meta de peregrinación con motivo de la fiesta de la santa patrona del pueblo y de la diócesis de Rieti.
Una historia entre Oriente y la Sabina
Bárbara habría nacido en Nicomedia en el año 273 y se habría trasladado a la Sabina acompañando a su padre, colaborador del emperador Maximiano. Convertida al cristianismo, fue encerrada en una torre con tres ventanas —símbolo de la Trinidad— y finalmente ejecutada. El rayo que poco después fulminó a Dióscoro vinculó para siempre a la santa con la protección contra rayos, incendios y muertes repentinas.
Del oratorio paleocristiano a la iglesia actual
Cerca de un manantial milagroso donde, según se dice, yacían sus reliquias, se construyó un primer oratorio ya en el siglo VI. Abandonado tras las incursiones sarracenas, fue reconstruido hacia el año mil. Entre 955 y 969, los habitantes de Rieti trasladaron las reliquias a la catedral de Rieti, donde aún hoy se encuentran bajo el altar mayor. La pequeña iglesia conserva una estatua de la mártir y sigue siendo el centro del culto en Scandriglia.