La fuente del Obelisco Lateranense en Roma: tres papas, dos delfines y un rito contra las brujas
En la piazza San Giovanni in Laterano, adosada al lado norte del obelisco egipcio más alto del mundo (32 metros de granito rojo del siglo XV a. C.), hay una fuente que cambió de aspecto tres veces en siete años. Alimentada por el acueducto Felice, se comenzó a construir bajo el pontificado de Clemente VIII para el Jubileo de 1600, fue retocada por León XI durante sus 27 días de pontificado y completada por Pablo V Borghese en 1607. Su autor es incierto: quizás Flaminio Ponzio, quizás el mismo Domenico Fontana, que en 1588 había erigido el obelisco.
Delfines, dragones y un águila
La estructura es sencilla, pero está repleta de símbolos. Un pilón estriado de mármol está coronado por dos delfines con las colas entrelazadas, que sostienen una valva de concha. El agua brota de dos dragones alados y un águila —emblemas de los Borghese— que enmarcan la tiara papal. Más arriba, una franja almenada recuerda el escudo de los Aldobrandini. A los lados, prótomos leoninos con guirnaldas de frutas: un homenaje a Sixto V, el papa que mandó construir el obelisco en esta plaza.
La noche de San Juan
En su día la fuente también contenía una estatua de San Juan Evangelista, obra de Taddeo Landini, pero fue decapitada por un rayo en el siglo XIX. No obstante, el rito más curioso aún se conserva en la memoria popular: la noche del 24 de junio los romanos venían aquí a mojarse las manos, convencidos de que el agua mantenía alejadas a las brujas.