La fuente de las tortugas: la obra maestra escondida de la piazza Mattei en el gueto de Roma
En la piazza Mattei, en el barrio de Sant'Angelo, a pocos pasos del antiguo barrio judío, se alza la fuente de las tortugas (Fontana delle Tartarughe), una de las fuentes más elegantes de Roma. Fue realizada entre 1581 y 1588 a partir de un proyecto de Giacomo Della Porta, con esculturas de bronce del florentino Taddeo Landini. El noble Muzio Mattei decidió colocarla aquí, en lugar de en la piazza Giudia, como se había previsto; a cambio, se comprometió a pavimentar la plaza y mantenerla limpia.
Cuatro efebos y una leyenda
Cuatro adolescentes de bronce se apoyan sobre otros tantos delfines, sosteniendo con un brazo la pila superior de mármol gris africano. Los pilones en forma de concha, de mármol portasanta, completan una composición en la que la escultura domina la arquitectura. Cuenta la leyenda que un duque Mattei, arruinado por el juego, mandó construir la fuente en una sola noche para demostrar a su futuro suegro que, aun sin fortuna, un Mattei podía conseguir grandes cosas. Luego tapió la ventana desde la que se la había mostrado. Es una pena que el palacio date de 1616, es decir, treinta años después que la fuente.
Las tortugas llegaron más tarde
El toque final es de 1658: Gian Lorenzo Bernini añadió las cuatro tortugas que parecen trepar hacia el agua. Las que se ven hoy en día son copias, ya que los originales, tras repetidos robos, se encuentran en los Museos Capitolinos desde 1981.