Fuentes de la Piazza Farnese: la historia de los dos pilones gemelos procedentes de las Termas de Caracalla
En el corazón del rione Regola de Roma, frente al imponente palacio Farnesio, se admiran las dos Fuentes de la Piazza Farnese. Su historia es única: no nacieron como fuentes, sino como enormes pilones ornamentales de granito egipcio. Traídas aquí desde las antiguas Termas de Caracalla en el siglo XVI, permanecieron secas durante décadas.
La llegada del agua
El primer pilón llegó en 1545 por voluntad del papa Pablo III, seguido por su gemelo unas décadas más tarde. Durante casi un siglo, sin embargo, permanecieron como simples decoraciones sin agua. Todo cambió con la restauración del Acqua Paola, que aportó el agua necesaria a la plaza. Y así, en 1626, el arquitecto Girolamo Rainaldi las transformó en auténticas fuentes, insertando en el centro el lirio heráldico de la familia Farnesio desde el que brota el agua.
El detalle que las diferencia
A primera vista parecen idénticas, pero no lo son. Hay un detalle que permite diferenciarlas: la fuente norte—la que da a la iglesia de Santa Brígida— es ligeramente más pequeña y sus cabezas de león muestran las huellas de restauraciones anteriores. El otro pilón, en cambio, conserva un aspecto más cercano a la obra romana original.
Las fuentes se encuentran en la Piazza Farnese y se puede acceder a ellas libremente a cualquier hora.