Fuente de los Dióscuros en el Quirinal: la historia de los gigantes de mármol que viajaron a través del tiempo
En el centro de la Piazza del Quirinale se encuentra una de las fuentes más espectaculares de Roma, la fuente de los Dióscuros. El impacto es inmediato, con dos estatuas colosales de los gemelos Cástor y Pólux domando a sus caballos. Su disposición actual, sin embargo, no es más que el último capítulo de una historia de varios siglos, jalonada de continuos traslados: un detalle que conviene conocer para ver Roma con ojos distintos.
Un origen disputado
El origen de las estatuas es objeto de debate. La hipótesis más acreditada es que procedían del templo de Serapis, mandado construir por el emperador Caracalla, para ser trasladadas posteriormente a las cercanas termas de Constantino. Su imponencia las salvó de la destrucción y dio al monte su nombre medieval de «Monte Cavallo». Fue el papa Sixto V quien, a finales del siglo XVI, las transformó por primera vez en una auténtica fuente.
La disposición definitiva y la famosa broma
El aspecto actual se remonta a una gran obra de finales del siglo XVIII. El arquitecto Carlo Antinori, por voluntad del papa Pío VI, separó los Dióscuros e insertó en el centro el obelisco que hoy podemos admirar —recuperado del mausoleo de Augusto—, así como un nuevo y enorme pilón de granito procedente del Foro Romano. Las obras avanzaron con tanta lentitud que la estatua parlante de Pasquino ironizó sobre el apellido del arquitecto, cuyo anagrama sonaba como «Non tirai», es decir, «No empujé».
El conjunto fue completado finalmente en 1818 por el arquitecto Raffaele Stern. La fuente se encuentra en la Piazza del Quirinale y se puede acceder a ella libremente a cualquier hora.