La Iglesia de San Roque en Monterotondo: el santuario que detuvo la peste de 1656
A pocos pasos de la Porta Garibaldi, justo extramuros de Monterotondo, la Iglesia de San Roque (Chiesa di San Rocco) alberga una de las imágenes marianas más veneradas de la zona: la Madonna del Diluvio delle Grazie. La pequeña iglesia data de la segunda mitad del siglo XVI, construida en el lugar donde ya existía una hornacina votiva dedicada al santo patrono de los apestados. A su lado, algo más abajo, el Oratorio acoge hoy la Caritas parroquial.
Una pintura y una leyenda
Una pintura del siglo XV de la Virgen con el Niño preside el altar mayor, enmarcada por un mosaico dorado. Durante siglos los monterotondeses la han invocado contra epidemias, terremotos e invasiones. El nombre — "Diluvio delle Grazie" (Diluvio de Gracias) — se explica por los milagros que se le atribuían. Uno en particular ha permanecido en la memoria local: en 1656, la peste devastó Roma y los Estados Pontificios, pero Monterotondo salió indemne mientras que la vecina Mentana fue gravemente afectada. La tradición cuenta que un fraile conventual tuvo la visión de la Virgen y de San Roque rechazando el contagio a las puertas del pueblo.
El reconocimiento oficial
En 1765, el Cabildo Vaticano colocó coronas de oro sobre las cabezas de la Virgen y del Niño — un honor reservado a las imágenes consideradas milagrosas tras una instrucción canónica formal. Esas coronas fueron robadas durante la campaña garibaldina de 1867; los ciudadanos donaron otras nuevas.