Santuario de la Virgen del Agua Santa en Marino: una iglesia excavada en la roca
El santuario de la Virgen del Agua Santa se encuentra a lo largo del camino que va de Marino hacia el valle del Bosco Ferentano, en los Castelli Romani. Al bajar una escalera de treinta y cuatro peldaños se llega a la iglesia excavada en la roca, con un manantial bajo el altar considerado milagroso.
Un fresco antiguo y un caballo desbocado
Todo gira en torno a una imagen de la Virgen —la Virgen con el Niño en brazos y un cuenco de agua en la mano izquierda— que data de un período comprendido entre los siglos IV y IX. Durante mucho tiempo la imagen se encontraba en una sencilla hornacina, hasta que, probablemente en el siglo XVI, se incorporó al primer núcleo del santuario. La tradición popular vincula el culto a un episodio concreto: un hombre a caballo por la via Maremmana Inferiore, que había perdido el control del animal, se salvó del precipicio gracias a la intervención de la Virgen. A partir de ese momento, los milagros que se le atribuyeron se multiplicaron.
De la fachada al altar excavado en la roca
La fachada neoclásica de peperino, obra de Matteo Lovatti, presenta dos columnas toscanas que sostienen un arquitrabe saliente. En el interior se abre una nave única, remodelada entre 1693 y 1720. El altar rococó de 1759, tallado directamente en un bloque de roca, alberga el antiguo fresco engastado en un marco esculpido, bajo el cual fluye el manantial. En 1788, los sacerdotes Giovanni Andrea y Nicola Fico financiaron el altar lateral del Santísimo Crucifijo y la finalización de la torre de la casa canónica.