Iglesia de Santa María de las Gracias en Marino: un fresco de Gozzoli y un misterio del Domenichino
En el corazón de Marino, asomada a la Piazza Garibaldi, se encuentra la iglesia de Santa María de las Gracias. Este antiguo lugar de culto es un punto de referencia para la ciudad, no solo por su historia secular sino también por las obras de arte que custodia. En su interior se esconde un valioso fresco tradicionalmente atribuido a Benozzo Gozzoli y un lienzo vinculado a Domenico Zampieri, conocido como el Domenichino.
Una atribución disputada
La obra más famosa es el fresco de la Virgen con el Niño. La tradición lo asocia al maestro florentino Benozzo Gozzoli, aunque los estudiosos siguen debatiendo sobre su atribución, lo que añade cierto encanto a la visita. Junto a él, se puede admirar una estatua de madera de San Nicolás de Tolentino, de la escuela napolitana.
De cofradía a convento
La historia del complejo es bastante agitada. Fundada entre los siglos XIV y XV por voluntad de la cofradía del Gonfalone, la estructura pasó en 1580 a los Padres Agustinos. Fueron ellos quienes construyeron el convento adyacente, que fue confiscado durante la época napoleónica y posteriormente volvió a sus manos hasta 1954, cuando el edificio se convirtió en parroquia.
La iglesia es una parroquia activa y suele estar abierta al público. Para obtener información sobre los horarios de visita, que pueden variar, se recomienda informarse in situ o consultar los recursos de la diócesis. La entrada es gratuita.