Iglesia de Santa Anatolia en Gerano: una historia milenaria entre la fe y cien truchas asadas
En Gerano, en el valle del Giovenzano, la iglesia de Santa Anatolia narra una historia que comienza en el siglo VI. Su particularidad es única: se alza sobre los restos de dos tumbas monumentales romanas. Es un lugar central en la historia de Gerano, ligado a eventos seculares y a la animada fiesta de Santa Anatolia, que se celebra cada verano con gran participación popular.
Una paz sellada con truchas
La iglesia ha sido testigo de hechos bastante curiosos, En 1169, el abad de Subiaco y el conde de Tívoli firmaron aquí una tregua histórica para resolver una larga disputa territorial. No obstante, el detalle más interesante es una de las cláusulas del acuerdo. El abad se comprometía a enviar a Tívoli, cada año para la fiesta de San Lorenzo, «once sueldos de dineros paveses y cien truchas asadas». Un pacto verdaderamente singular.
Un altar cargado de historia romana
En el interior, el ambiente es sencillo, con su techo de madera a dos aguas a la vista. La mirada se dirige de inmediato al altar, construido reutilizando piezas de la época romana. Incluso la pila de agua bendita está labrada en un tambor de columna antigua. Son estos detalles —junto a dos estatuas de estuco del siglo XVI y dos lápidas conmemorativas— los que convierten la visita en un pequeño viaje en el tiempo, donde conviven diferentes épocas.
La fiesta patronal, con su feria secular, se celebra cada año los días 9 y 10 de julio. Para visitar la iglesia, se recomienda contactar con el Ayuntamiento de Gerano o visitar su sitio web.