Iglesia de San Sebastián en Cerreto Laziale: frescos y santos contra la peste en el cerro
La iglesia de San Sebastián se encuentra en el borde del cerro de Cerreto Laziale, en la provincia de Roma, y ya existía antes de 1572. El año corresponde a la primera mención documentada, pero no a su fundación, que sigue siendo una incógnita. Su ubicación fuera del casco urbano tenía una función precisa: las iglesias dedicadas a san Sebastián solían construirse en los límites de los pueblos, cerca de los hospitales para apestados.
Los frescos y los santos de la pared izquierda
Originalmente, las paredes estaban cubiertas de frescos de arriba abajo. Los que aún son visibles, datables en la primera mitad del siglo XVI, son obra de un pintor anónimo: el mismo, según los estudiosos, que decoró el atrio del monasterio de Santa Escolástica en Subiaco. En la pared izquierda aparecen san Sebastián atravesado por las flechas y con armadura, san Roque con la llaga de la peste en la pierna, san Antonio Abad y santa Lucía. Un conjunto de figuras invocadas contra las enfermedades. En la pared derecha se encuentra una Virgen entronizada coronada por dos ángeles.
El ábside del siglo XIX y el altar romano
En 1855, se derribó la pared del fondo para construir el ábside, borrando el fresco del martirio de Diocleciano. Solo se conserva un fragmento con una figura vestida de púrpura. Entre los objetos conservados destacan un crucifijo de madera del siglo XVI y un altar votivo del siglo II d.C., hallado en 1960 en el paraje de Arnale y decorado con cuatro figuras divinas en sus caras.